Miércoles 23.09.2020 - 21:09

El reto es para Peña Nieto

AMLO-Peña Nieto
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Pudiera ser que al país le vaya a costar más trabajo la vida después del 1 de julio que lo que ha sido el farragoso proceso de las elecciones mismas. Estamos sin saber qué va a pasar, y si bien son tiempos de gran incertidumbre, está abierta la posibilidad de que cualquiera de los candidatos pudiera ganar; las encuestas de hoy no son el resultado de mañana.

Después del 1 de julio, los escenarios van a estar en buena medida definidos, el gran problema o reto van a ser los acomodos. Se van a ir ajustando elementos de enorme importancia en la gobernabilidad como es el caso del Congreso; no es casual que los candidatos hayan introducido en los abrumadores y cada vez más odiosos spots el tema.

Se han dado cuenta de que una Presidencia sin capacidad de maniobra en el legislativo, por más que se gane la Presidencia con relativa claridad, no les va a permitir lo que han prometido y quieren hacer.

Todo está en vías de ser un reto. Felipe González dice que los demócratas son auténticos demócratas en la derrota, más que en la victoria, y esto, bajo las actuales condiciones, va para y por todos. Reconocer victorias y derrotas podría hacer de la elección un proceso de certidumbre y madurez; hoy andamos todavía bajo muchas dudas de cómo podrían terminar las cosas.

Ha permeado la idea entre los seguidores de López Obrador de que si no gana la elección se podría deber a que se “las robaron”. Con cierta razón el propio candidato lo ha sugerido en varias ocasiones, quizá más que para alertar para preparar escenarios.

Todo se puede agudizar debido a que el tabasqueño a menudo actúa en su campaña como si ya gobernara y, no sólo eso, sus huestes piensan igual, pero lo ven en el extremo, diríamos que termina por ser corregido y aumentado.

Si no se presenta un giro en las encuestas y sobre todo en la percepción de la sociedad, un resultado adverso para López Obrador puede terminar por producir escenarios inéditos y hasta graves.

De aquí al 1 de julio van pasar muchas cosas. La más importante es que sin duda se va a echar a andar a fondo el aparato, como nunca, intentando frenar a López Obrador.

Por más que hoy Ricardo Anaya niegue la posibilidad de una alianza con el PRI, al final sería con Peña Nieto al que, no se olvide, quiere meter a la cárcel, podría terminar por ser la pieza toral de la ecuación.

No sólo es que se trata de ganar la Presidencia, de lo que también se trata es de que no gane López Obrador. Por los números que trae Anaya, solo no se ve que vaya a poder, de no ser que López Obrador se tropiece con él mismo.

La tentación es grande, los políticos tienen piel de rinoceronte y todo se les puede olvidar de un día a otro; se la pasan entre las alianzas y las conveniencias.

La otra tentación aún más riesgosa y grave, es que desde el gobierno, en alianza y complicidad con el sector privado, se pretenda frenar a como dé lugar a López Obrador en su aspiración de llegar a Los Pinos, o según lo que pregona, a Palacio Nacional.

La tentación está echada a andar desde hace tiempo y muy probablemente se va intensificar ante la inminencia de los escenarios. Desde el gobierno tienen que medir el papel histórico que pueden jugar respetando el voto, gane quien gane.

Esto quizá termine por ser su gran prueba de fuego. Las reformas, y en general la gestión de Peña Nieto, se verá de manera más clara con el paso del tiempo.

La elección es la democracia y el aquí y ahora ante México y el mundo.

RESQUICIOS.

En algunas ciudades de Europa están, aunque resulte extraño, hartos de los turistas. En Roma, París, Londres, Barcelona, Madrid y Berlín, entre otras, a lo largo de todo el año sus ciudadanos no tienen tiempo de reposo en su cotidianeidad, les aparecen los turistas hasta en las puertas de sus casas.

Es una paradoja, porque algunas de estas ciudades viven de lo que les empieza a molestar. Se aplica aquello de… “¡estamos hartos!”.