El secreto: comprar barato y vender caro

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Optica Financiera

La inversión en Bolsa a través de los años ha demostrado ser una alternativa ganadora. Sin embargo, para un inversionista poco experimentado en este tema resulta fundamental entender algunos conceptos básicos para aumentar el éxito de su inversión en los mercados de renta variable.

El secreto en acciones, como en cualquier otra inversión, radica en comprar barato y vender caro. Pero ¿cómo sabemos si una emisora está cara o está barata? Pues bien, una forma de verlo es mediante los llamados “múltiplos”, los cuales, resultan de dividir el precio de la acción de la emisora que estamos analizando, entre un rubro de los estados financieros (éste a su vez dividido entre el número de acciones), utilizando generalmente alguna partida contable como ventas, capital, utilidad neta, utilidad operativa o Ebitda (Utilidad antes de impuestos, intereses, depreciación y amortización).

De esta forma, obtenemos los múltiplos más conocidos como P/V (precio sobre ventas), P/U (precio sobre utilidad) o P/VL (precio sobre valor en libros), entre otros, pero si adicionalmente incluimos la deuda neta en la valuación de la empresa, obtenemos el múltiplo FV/Ebitda (valor de la empresa a Ebitda), el más utilizado entre los grandes inversionistas.

El cociente de dicha operación, nos da un número, cuya interpretación puede analizarse desde tres puntos de vista: 1) Como el número de años en que un inversionista tardaría en recuperar su inversión; 2) el número de veces que los inversionistas están pagando por las utilidades de la empresa; y 3) la tasa implícita de inversión (tomando en cuenta el inverso del múltiplo).

En cualquiera de los tres casos, lo que nos interesa para poder invertir en una acción, es que el valor del múltiplo sea menor, quiere decir que serán alternativas más atractivas o más baratas aquellas en donde el inversionista recupere su inversión en menos tiempo, aquellas en donde los inversionistas no están pagando en exceso las utilidades que genera la empresa, o bien, aquellas cuya tasa implícita de rendimiento sea mayor.

Vale la pena mencionar que entre mayores sean las utilidades generadas por la empresa, el múltiplo será menor, y si tomamos en cuenta la expectativa de crecimiento en utilidades, los múltiplos tendrán un mayor abaratamiento, y por lo tanto, la inversión será más atractiva pues habrá mayor potencial de rendimiento. De hecho, el movimiento en el precio de una acción depende de la expectativa que hay en relación a la generación de utilidades por parte de la empresa, dependiendo de las noticias que vayan conociendo en el día a día.

Es importante tener en cuenta que independientemente del precio al que cotice una emisora y/o del rendimiento que haya dado (positivo o negativo), la acción puede estar cara o barata. Son los múltiplos los que nos ayudan a determinar esto, dependiendo de contra qué otros múltiplos la comparemos. Podemos hacer un comparativo de múltiplos con otras empresas del sector, con otros sectores o mercados, o bien, contra la misma historia de la empresa en distintos periodos, dependiendo de lo que consideremos más apropiado para validar la valuación de la emisora.

crgonzalez@monex.com.mx

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