El verdadero deficit fiscal

El verdadero déficit fiscal
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El déficit del gobierno en el primer semestre, medido por sus fuentes de recursos, es casi dos veces superior a la diferencia entre el gasto y el ingreso público. Hacienda deberá encontrar el justo medio para que el desequilibrio no se le salga de las manos, al mismo tiempo evitar que sea un lastre para la recuperación que se avecina.

Ayer resumíamos los resultados de las finanzas públicas en el semestre más complicado para el gobierno en los últimos seis años.

Expusimos en ocho puntos que el país vivió una profunda recesión cercana a -10%, al mismo tiempo que bajaron a la mitad los precios del crudo mientras el país dejó de vender 200 mil barriles diarios de petróleo.

Lo primero, la caída en la actividad económica, generó una millonaria pérdida en la recaudación, particularmente en el ISR y IVA. Lo segundo, precipitó los ingresos de origen petrolero, con los cuales se cubren dos quintas partes del Presupuesto.

Por el lado del gasto, destacamos que comparado con el Presupuesto autorizado, el ejercicio fue inferior en 123 mil millones de pesos. En particular, el gasto programable (aquél que tiene un impacto directo sobre la actividad económica) fue inferior en 70 mil millones de pesos, un monto superior al recorte decretado hasta esa fecha, por 35 mil millones de pesos.

Una de las tablas salvavidas durante los primeros seis meses del año fue el remanente de operación que el Banco de México entregó en abril al gobierno, por 95 mil millones de pesos. Con ello, el déficit fiscal sumó 94 mil 620 millones de pesos.

Otra tabla salvavidas la constituyen las coberturas que Hacienda adquirió, por las cuales, según valoración a la fecha, ascenderán a 60 mil millones de pesos y que ingresarán a las arcas del país en noviembre. Con ello, y los recortes recientemente anunciados, es posible mantener el equilibrio fiscal para lo que resta del año.

Pero pensándolo bien, la estabilidad de las finanzas públicas se sustenta en “fuentes de recursos no recurrentes” que generarán presiones de corto y largo plazo. Tan sólo en el primer semestre los ingresos de esta naturaleza alcanzaron 124 mil millones de pesos, que sumados a los requerimientos financieros de la banca de desarrollo, el IPAB, el financiamiento privado para obras de la Comisión Federal de Electricidad, entre otros, elevan el déficit público a 261 mil millones de pesos, casi dos veces más que lo reportado por

Hacienda en la medición tradicional.

Sí, la política fiscal debe seguir apoyando la recuperación del país, pero debe mantenerse la estrategia de preservar su solvencia en el mediano plazo. No nos vaya a salir más caro el caldo que las albóndigas.

manuel.herrera@3.80.3.65

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