“Enemigos de nadie” y la muerte de Kofi Annan

ENTRE COLEGAS

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Dedico la colaboración de esta semana a la iniciativa en defensa de la libertad de prensa, en contra de las insidias antidemocráticas de Donald Trump, y al fallecimiento de Kofi Annan, ilustre exsecretario general de la ONU yPremio Nobel de la Paz.

#EnemyOfNone. Al clamor del lema “enemigos de nadie”, el Boston Globe coordinó una iniciativa para que diversos medios nacionales y locales, tanto prensa escrita como radio, televisión y plataformas en Internet, le pusieran un alto a la retórica autoritaria, el lenguaje de odio y exclusión y la descalificación permanente, entre otras cosas, Donald Trump cotidianamente endereza en contra de la prensa libre. Algo más de 350 medios se sumaron a la iniciativa y el 16 de agosto publicaron diversos editoriales atendiendo al llamado. El hecho no es menor. Quitando el caso Watergate —y quizás, superándolo—, no hay precedente de tal magnitud, en el que tantos medios plurales se coordinaran para defenderse de ataques provenientes de esferas del poder en Estados Unidos. La respuesta no es gratuita ni, en absoluto, desmesurada. Se trata de una reacción justa, en defensa de una de las libertades más importantes que han dado sustento y viabilidad democrática al pacto fundacional democrático de Estados Unidos, ya hace más de dos siglos, y que de ahí se transmitió como una condición necesaria para toda sociedad democrática moderna: la presencia y expansión de espacios plenamente respetados para la libre manifestación de las diversas corrientes de la opinión pública, incluyendo particularmente aquella (sea poca o sea mucha) que se manifieste crítica del gobierno en turno. Es algo que los personajes de talante autoritario no pueden tolerar; como es el caso de Donald Trump. Aplausos a la prensa libre y crítica estadounidense, que no se acobarda ni asusta frente a los arrebatos de un demagogo al que la historia seguramente le depara, en muchos sentidos, un juicio condenatorio.

El legado de Kofi Annan. El sábado 18, el mundo recibió con sorpresa y tristeza la noticia del fallecimiento de Kofi Annan. Pocos diplomáticos en los últimos 30 años tuvieron la relevancia de Annan en el mundo. Férreo defensor del multilateralismo, su mandato al frente de Naciones Unidas como secretario general (1997-2006) devolvió la gravitación que la organización requería al término de la Guerra Fría. Al ghanés más universal de todos los tiempos se le recordará también como uno de los principales impulsores del desarrollo del África subsahariana.

Hace poco, el 23 de mayo de este mismo año, Kofi Annan estuvo en México. Vino como visitante extranjero a observar el proceso electoral e impartió la conferencia magistral “Paz y democracia”, en el INE. Señaló entonces que, ante las críticas a la democracia, los riesgos (violencia, desigualdad, exclusión) y los desafíos para las elecciones, los “líderes políticos, sociedad civil y ciudadanía deben hacer su parte y mantenerse fieles a los valores e ideales democráticos”. Sabias palabras que ojalá, junto con la insigne figura que las pronunció, queden por mucho tiempo grabadas en nuestra memoria colectiva.

Horacio Vives Segl

Horacio Vives Segl

Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Buenos Aires, Argentina). Profesor y director del Centro de Estudios Alonso Lujambio en el Departamento Académico de Ciencia Política del ITAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Autor de diversos libros y artículos sobre elecciones, política latinoamericana y política mexicana, publicados en medios académicos y de divulgación en México y en el extranjero. Analista político.
Horacio Vives Segl

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