Errejón en Buenos Aires

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Por:
  • rafaelr-columnista

El líder de Podemos, Íñigo Errejón viajó a Buenos Aires, donde intervino en el Foro para la Construcción de una Mayoría Popular, junto al exministro de economía de Cristina Fernández, Axel Kicillof, y la diputada nacional kirchnerista Juliana di Tullio. Durante su gira argentina, el líder español hizo abierta diplomacia opositora, al denunciar al gobierno de Mauricio Macri por presidir la restauración neoliberal y el retroceso de los derechos humanos.

Estudioso del proyecto plurinacional de Evo Morales, Álvaro García Linera y el MAS en Bolivia, Errejón usa el mismo lenguaje de la izquierda bolivariana. Los gobiernos “nacionales populares” iniciaron un “ciclo progresista” que en los últimos años es revertido por una “reacción conservadora”, entiéndase, neoliberal. América Latina, según Errejón, se encuentra ante la disyuntiva entre una opción nacional popular, revolucionaria y verdaderamente democrática, y otra conservadora y neoliberal que intenta restaurar el régimen de las transiciones de los 80 y 90.

Se trata de una traslación del relato histórico de Podemos sobre la España de fines del siglo XX, a América Latina. Si en la península, el pacto de la Moncloa, la Constitución del 78 y la transición produjeron una continuidad del franquismo por otros medios, en esta parte del mundo, el tránsito democrático, desde diversos autoritarismos, fue también la prolongación de las dictaduras y, sobre todo, el despegue de las políticas neoliberales.

Para Íñigo Errejón, Pablo Iglesias y sus seguidores en España y América Latina, el pasado a negar no es la dictadura o los regímenes autoritarios de la Guerra Fría sino el neoliberalismo de fin de siglo. Esa narrativa tiene, sin duda, receptividad en sectores de la izquierda latinoamericana pero corre el riesgo de forzar continuidades y establecer equivalencias arbitrarias. Presentar a Mauricio Macri como reencarnación de Videla o Galtieri es un despropósito: asumirlo como nuevo Menem o De la Rúa, también es equivocado.

En su discurso ante el foro de la Universidad de Buenos Aires,  Errejón, que se ha distinguido del radicalismo de Iglesias por medio de una propuesta de transversalidad, pareció advertir esas posibles fricciones cuando sostuvo que los nuevos gobiernos de derecha en América Latina no proceden a desmantelar todo el sector público heredado de las izquierdas en el poder. Asegura, sin pruebas, que ese desmantelamiento es su propósito, pero que la propia derecha debe respetar ciertos límites en su política económica para no afectar derechos sociales.

La ponderación debe resultar herética a la izquierda más extremista y autoritaria –la venezolana y la cubana, por ejemplo-, que identifica derecha con imperialismo, golpismo y fascismo. Pero todavía carga con prejuicios y simplificaciones que se originan en un entendimiento limitado de las transiciones a la democracia en la región y las reformas constitucionales de las últimas décadas del siglo XX.