Miércoles 23.09.2020 - 21:01

Es posible una reforma migratoria

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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La reforma migratoria, promesa de campaña de Barack Obama, se ha reactivado en los últimos días; sobre todo bajo la línea del Dream Act, una propuesta que otorgaría la ciudadanía bajo ciertas condiciones: haber entrado ilegalmente a Estados Unidos antes de los 16 años; tener al menos cinco años residiendo en el país; contar con estudios universitarios o al menos estar aceptado; tener entre 12 y 35 años y, por si fuera poco, contar con una “buena conducta moral”.

Por su parte, Michael Bloomberg ha propuesto otorgar la residencia a los estudiantes de posgrado.

Los requisitos no son pocos ni tampoco son de sorprender… ¿qué país dejaría ir a jóvenes educados con buena cultura ciudadana? Salvo México, no creo que muchos más.

El Dream Act sienta un precedente político importante, pues la ciudadanía no se regiría más por condiciones accidentales como la geografía, sino por los méritos y el esfuerzo personal de los beneficiados. Me parece que plantea una opción atractiva para ambas partes: soluciona el asunto migratorio y beneficia al país que obtiene gente con talento.

La iniciativa es controvertida pues considera, como primera opción, solamente a los jóvenes con educación, capital invaluable para cualquier sistema político. Sin embargo, no hay que perder de vista que siendo una ley que busca ser incluyente termina siendo, a su vez, discriminativa.

Las oportunidades de educación penden directamente de la situación económica de las familias y los inmigrantes no se caracterizan por tener resuelta la existencia; al contrario, la causa principal de inmigración es la pobreza.

Es difícil que se apruebe el Dream Act, pero lo

que es prácticamente imposible es lograr el acuerdo que necesitan miles de indocumentados: permisos de

trabajo que incluyan seguridad social. Una tregua

de tránsito entre países que permita a ciudadanos mexicanos conseguir el sustento en Norteamérica.

Pero no seamos ingenuos, pues la causa que interfiere en esta reforma no es solamente un asunto de seguridad, sino, primordialmente, un asunto económico: es más barato contratar a ilegales.

México le falla, nuevamente, a sus migrantes por dos vías; primero, la guerra contra el narco da el argumento perfecto para aniquilar cualquier intento de reforma que beneficie a los menos aventajados. Además, la cancillería no ha hecho el lobby suficiente para avanzar en una política para los desempleados del país.

Así seguramente pasará el segundo sexenio panista sin la reforma que necesitan los olvidados del gobierno mexicano.

politicaltriage.razon@gmail.com