Escándalo antisemita en Inglaterra

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Por:
  • gabriel-morales

El Partido Laborista inglés se encuentra inmerso en una ola de escándalos a raíz de la revelación de una serie de posts antisemitas en el Facebook de la diputada de origen pakistaní, y una de las nuevas estrellas del partido, Naseem Shah. La primera de estas publicaciones, en lo que es ya material común del antisemitismo de izquierda, comparaba el conflicto árabe-israelí con el holocausto, arguyendo que las acciones de Hitler “también fueron legales”.

El segundo post, que terminaría con su carrera política, sugería que la solución al conflicto es transportar (sí, leyeron bien, transportar, una palabra que tiene resonancia especial en el imaginario judío) a todos los judíos de Israel a Estados Unidos, una expulsión masiva que “ahorraría dinero a los contribuyentes.” Una vez que estos posts salieron a la luz, la diputada se disculpó públicamente con todas las personas que “pudo haber herido”, justificando sus posts como resultado del ambiente de tensión que se vivió durante la guerra de 2014. Muy poco, muy tarde. Días después de disculparse, el jefe del Partido Laborista la suspendería de su cargo.

Este pudo bien haber sido el fin del escándalo, sin embargo, un par de días después, el exalcalde de Londres, Ken Livingstone, trató de defender a Shah en la radio diciendo que “cuando Hitler ganó en 1932 su política entonces era mover a los judíos hacia Israel. Hitler apoyaba al sionismo antes de enloquecer y matar a 6 millones de judíos.” Es decir que en la mente del señor Livingstone, la propuesta de expulsar sistemáticamente a los judíos de Alemania en 1932 es comparable a la lucha judía por conseguir un Estado que los pudiera proteger de lo que terminaría siendo el mayor genocidio en nuestra historia. Las reacciones no se hicieron esperar y pronto el partido suspendería a Livingstone de sus filas.

Sin embargo, el problema va más allá de un par de voces. Desde que Jeremy Corbyn, un miembro del ala más de izquierda dentro del partido laborista, fuera electo sorpresivamente como su líder, varias voces han denunciado un creciente antisemitismo en el partido. Aunque Corbyn no es antisemita (o por lo menos no lo ha demostrado públicamente), su error ha consistido en no condenar el antisemitismo en su partido enérgicamente. Incluso, el líder propuso traer al parlamento británico a “nuestros amigos de Hezbolá y Hamas”. Aunque es verdad que hay una diferencia entre criticar a Israel y ser antisemita, existen líneas claras que no se pueden romper (por ejemplo, alusiones a Hitler y proponer desplazamientos masivos). Lo que es peor, aunque varios líderes políticos con conocimiento del conflicto saben diferenciar entre una crítica al gobierno y una crítica a la existencia de Israel, este ambiente de opacidad le hace creer a varias personas en el público y a varios políticos menos capaces que sus vituperaciones claramente antisemitas son permisibles.

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod