Sábado 19.09.2020 - 00:15

Escuelas: territorios en disputa

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Siempre se ha dicho que uno de los indicadores más importantes del grado de desarrollo socioeconómico y de seguridad de un país se basa en su nivel educativo, ya que la educación es un factor básico para fomentar la incorporación completa de las personas a la vida económica, política y social, ¿pero qué pasa cuando las escuelas se convierten en los territorios en disputa de las grandes pandillas? ¿Cuando los maestros le temen a los alumnos y viceversa? ¿Cuando las armas son la norma del día a día dentro de las aulas?

La Escuela Técnica número 40, en Ciudad Juárez, es la secundaria más violenta de todo el país. Margarita Solano, reportera del programa Todo Personal, estuvo ahí.

A simple vista, cuenta Margarita, es como una escuela normal a donde acuden mil 400 alumnos de los estratos socioeconómicos más marginados de Ciudad Juárez. Muchos conviven platicando o tirados en el patio para tomar sol. Tienen entre 11 y 16 años de edad. Algunos portan tatuajes y otros llegan al plantel en lujosas camionetas, producto de su participación en el crimen organizado. Lo cierto es que los maestros reconocen que muchos de sus alumnos son pandilleros, que colaboran con el cártel de Juárez o sus rivales del cártel de Sinaloa.

Llegan armados al plantel y, aunque cuentan con arcos detectores de metales a la entrada, nadie se atreve a decirles algo. “Muchos de estos niños sicarios tienen amenazados a los maestros. Ésa es la razón por la cual siempre sacan buenas calificaciones”, dicen las educadoras.

Los alumnos pagan 800 pesos al año para estudiar ahí. Y lo que mejor aprenden es a delinquir.

Son muchas las historias de terror que se viven todos los días en ese centro educativo, pero hay una que nos deja horrorizados. La maestra de matemáticas, la llaman Lupe, escuchó risas mientras daba su clase. Descubrió que uno de sus alumnos estaba enseñándole a sus compañeros un video en su celular. Se lo quitó y halló que en el video se mostraba al dueño del celular golpeando y matando a balazos a otro compañero de clases que tiempo atrás había dejado de asistir a la escuela.

Nadie se atreve a denunciar a los menores, tampoco lo hizo Lupe, las maestras podrían ser sus próximas víctimas. Nada de esto es ajeno a las autoridades locales. ¿Por qué no han hecho nada?

Según José Narro Robles, rector de la UNAM, en México hay más de 7 millones de ninis, de jóvenes que no estudian ni trabajan, pero ahora hay otro problema real: los que sí estudian, pero con compañeros sicarios, donde en el mejor de los casos aprenden a ser parte del crimen organizado, si es que no son asesinados antes.

bibibelsasso@hotmail.com

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