Jueves 9.07.2020 - 03:37

Esta visita del Presidente a Cuba

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Por:

Rubén Cortés

En La Habana, Cuba

Esta visita de Enrique Peña es histórica. Es la de un Presidente priista a una Cuba distinta a la de sus antecesores: no tiene el halo epopéyico que rodeó las de aquéllos.

Ahora los vínculos son estrictamente de Estado. La cercanía política de antaño dejó de ser útil para México para presionar a Estados Unidos en nuestras relaciones bilaterales durante la Guerra Fría.

Cuba es hoy un activo menor en el contexto hemisférico. Su capacidad de apoyo logístico o material a los adversarios de Washington es nula. Y quebró su fuente exclusiva de abastecimiento económico desde 1999: Venezuela.

La Segob explicó el viaje del Presidente, insertado en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños: “Acercamiento político e intensificación de nuestro comercio exterior”.

Es decir, con Cuba (ya desaparecida la importancia geopolítica que tuvo hace 30 años) lo único es hacer negocios, en su calidad de nuestra tercera frontera, distante a apenas 210 kilómetros desde Cancún.

¿Qué intercambio se puede hacer con uno de los países más depauperados económicamente del continente, y cuyo sostén económico está en bancarrota? En ese caso, imposible olvidar que, pese a su pobreza económica, mantiene cierta mano de obra calificada en algunos sectores.

Por ejemplo, uno de los negocios más prometedores es el de fabricar en México fármacos biotecnológicos inventados por Cuba, idea que se estancó durante la titularidad de José Ángel Córdova en la Secretaría de Salud, en la presidencia del panista Felipe Calderón.

A México le conviene obtener medicamentos cubanos, que son de alto nivel y más baratos que los que importa desde Europa. Sin embargo, para fabricarlos, falta eliminar un requisito legal de nuestra parte, que exige que las farmacéuticas extranjeras tengan las plantas en México.

Así tendríamos, a una notable calidad y bajos precios, la vacuna pentavalente, empleada en el enfrentamiento a cinco enfermedades: difteria, tétanos, tosferina, hepatitis B y Haemophilus influenza tipo B; así como otras contra el dengue, el cólera y una terapéutica contra el cáncer.

El petróleo también ofrece oportunidades, tras la reforma energética. La Fosa Occidental del Golfo de México (10 mil a 15 mil millones de barriles) quedó dividida entre México y Estados Unidos en el 2000, aunque la Oriental está pendiente de repartición entre México, Estados Unidos y Cuba.

Pero un trato Cuba-Estados Unidos de 1977 otorga a la isla la mejor cuña del yacimiento. Además, existen filones del Golfo que son ahora tierra del primero que llegue, porque se encuentran en un limbo legal. De hecho, el convenio de Cuba y Estados Unidos en 1978 nunca fue ratificado por Washington.

Es lo que sigue con Cuba: modernizar la relación. Quitarle de una vez lo epopéyico.

Y hacerla funcional.

ruben.cortes@3.80.3.65

Twitter: @ruben_cortes