Estados: quien es quien

Kobe lidera  triunfo de LA en Denver
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Dicen que el movimiento se demuestra andando y, en política, lo único que cuenta son los resultados.

Por tanto, si el fin superior de la política es lograr mayores niveles de bienestar, la evidencia de un buen gobierno no es la frecuencia con que aparece en los medios ni la cantidad de spots que paga ni el número de asistentes a su informe ni las elecciones que gana, sino los satisfactores que provee a la sociedad a través del crecimiento económico real.

Visto así, el reciente informe del INEGI sobre el Producto Interno Bruto (PIB) de los estados –o sea, la cantidad de riqueza que generan- es un indicador central de la eficacia de sus gobiernos. Y el resultado es sencillamente mediocre.

En efecto, la autoridad estadística publicó el Sistema de Cuentas Nacionales referido al PIB estatal en el período 2003-2007 con algunas novedades metodológicas como la inclusión de más renglones de actividad económica o la reagrupación de otros de suerte tal que ofrece una radiografía más precisa del crecimiento regional y facilita información actualizada que sirve tanto para una buena planeación como para las negociaciones presupuestales que vienen o la determinación de las participaciones, es decir, el dinero fiscal que la federación transfiere a las entidades. Los hallazgos son varios.

El primero es que en general las economías estatales de mayor peso siguen siendo las mismas que hace 4, 10 o 20 años: DF, Estado de México, Nuevo León o Jalisco, en ese orden, que representan el 40% de la economía nacional. Pero de éstas solo NL creció un poco en ese período; las demás hoy significan en el PIB nacional menos que en 2003 y el caso más notorio es la ciudad de México cuya aportación a la economía nacional descendió un punto: de 18.50% a 17.47%, lo que significa que dejó de producir aproximadamente unos 10 mil millones de dólares.

El segundo es que sólo unos diez estados muestran crecimientos relativamente significativos: además de NL, Campeche, Coahuila, Hidalgo, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco y Veracruz, aumentaron su peso en el producto. Y los que más perdieron fueron, además de las tres entidades mencionadas previamente, Baja California, Chiapas y Guanajuato.

El resto, a pesar de que sus gobiernos gasten alegremente en propaganda, no muestra variaciones relevantes; en otras palabras, su desempeño económico ha sido pobre en los cuatro años que mide dicho informe.

El tercero es que de los 19 sectores de producción considerados, solo ocho aumentaron de peso, principalmente la minería que pasó del 6.19 al 8.05, pero once redujeron su posición; destaca que el de servicios de esparcimiento cultural, deportivo y recreativo es el que menos cuenta en el PIB nacional (0.38%) y el sector primario, como ha venido sucediendo desde los años sesenta en que ocupaba el 25%, ahora apenas significa 3.41% del producto.

La conclusión es bastante clara: la economía nacional no crece ni sus estados son lo exitosos que dicen quienes los gobiernan.

og1956@gmail.com

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