EU: Frente a tiroteos, los adolescentes toman el liderazgo

Violencia contra las mujeres, vergüenza y responsabilidad de todos
Por:
  • mauriciof-columnista

Si todo lo que nuestro gobierno y presidente

pueden hacer

es enviar pensamientos y oraciones,

entonces es hora de que las víctimas seamos el

cambio que necesitamos ver.

Emma González

Este mes de marzo puede representar el inicio del cambio en la ley de armas de Estados Unidos. Y no porque el gobierno y los legisladores lo impulsen.

 

Al parecer, quienes liderarán el cambio serán los jóvenes. Porque hasta ahora funcionarios y congresistas no lo han hecho, a pesar de que desde 2013 ha habido 291 tiroteos en centros educativos. En cifras anuales, desde ese año se han registrado 37, 58, 65, 48 y 65 ataques. En 2018, sólo en los primeros 45 días, hubo 18. Uno cada tres días.

La respuesta ha sido parálisis, demagogia, incapacidad o indiferencia.

Además de las movilizaciones que ya se dieron en febrero, luego del homicidio de 17 personas en el Instituto de Porkland, Florida, para el 14 de marzo el movimiento La Marcha de las Mujeres ha convocado a manifestaciones en todo el país para exigir cambios a la legislación sobre armas, y para el 24 del mismo mes el movimiento Never Again organiza una Marcha Nacional en Washington para presionar al presidente y los legisladores a que actúen y dejen de limitarse a lamentar por Twitter las matanzas, que es una forma de adquirir notoriedad sin asumir ningún compromiso.

La Red para la Educación pública, por su parte, ha convocado al Día de Acción Nacional el 20 de abril para conmemorar la matanza de Columbine, Colorado, cuando dos jóvenes asesinaron a 12 estudiantes y un profesor.

Así, mientras el presidente Donald Trump se pronuncia erráticamente, los estudiantes toman la palabra y la eventual solución en sus manos porque, como dice el adolescente Cameron Kasky, “Estamos perdiendo nuestras vidas mientras los adultos andan jugando por allí”.

Trump ha dicho, entre otras cosas, que los maestros deben armarse, que el FBI en lugar de investigar la trama rusa debió impedir la masacre, y que se hará una “ley hermosa”. Sin tino ni rumbo, el presidente se rezaga.

Lo rebasarán los estudiantes (es necesario y quizá la única vía), especialmente los sobrevivientes de la masacre de Porkland, entre ellos Emma González, de 18 años, quien encendió el movimiento unos días después. “Ésta debe ser la última matanza”, ha dicho Emma, quien acusó que Trump no actúa porque en su campaña recibió un apoyo de 30 millones de dólares por parte de la Asociación Nacional del Rifle.

Los jóvenes suelen ser claros y concisos. Refiriéndose a las armas que los atacantes han usado en tiroteos, el sobreviviente Sam Zeif ha sintetizado que “no son armas de defensa; son armas de guerra”. Es irrefutable. Todos lo saben. Pero todo sigue igual, lo que augura que pronto habrá otro tiroteo, más víctimas, más hogares enlutados y más tuits de lamento de quienes deberían estar haciendo algo para prevenirlo.

Puesto que los adultos están demasiado ocupados con sus cálculos políticos, sus compromisos o sus lastres, las mujeres y los hombres adolescentes y jóvenes están empeñados en impulsar lo que los gobernantes y congresistas no saben, no quieren o no pueden hacer.

Los jóvenes que lideran el movimiento no tienen todavía edad para votar. Pero pueden cambiar la ley. Y la historia. Ojalá.