Exige Italia presentación de compatriotas secuestrados

Lopez Obrador se suma a la petición de liberar a Julian Assange
Por:
  • hector_badillo

La historia de los italianos desaparecidos en México es uno más de los muchos sucesos que parecen sacados de un libro surrealista y que sólo es posible en nuestro país.

Es triste darse cuenta que la percepción que se tiene de México fuera de sus fronteras es la de un país sin ley, peligroso y en donde no hay justicia, por lo que muchos extranjeros prefieren no visitarlo para evitar caer en manos de la delincuencia. Los que vivimos en esta bella nación sabemos que sólo hay que moverse en los lugares correctos y así no tendrás problema alguno, porque tristemente nos hemos acostumbrado a una vida de alerta constante y desconfianza. Nos hemos acostumbrado a las noticias de asesinatos, asaltos, tiroteos y desapariciones, pero en los países en los que los poderes judiciales funcionan eso no es normal. Uno de los casos más graves de impunidad es la desaparición de los 43 estudiantes normalistas. En ese contexto la reciente desaparición de tres nacionales italianos en nuestro país ha sido nota de portada en diarios europeos, por obvias razones especialmente en Nápoles, ciudad que vio nacer a Raffaele Russo, su hijo Antonio y su sobrino Vincenzo Cimmino.

Lo que sabemos del caso es que estos tres comerciantes italianos estaban de visita en el estado de Jalisco para vender generadores eléctricos. Según los datos satelitales de un automóvil que alquilaron, se encontraban en algún punto de la carretera a Tecatitlán cuando fueron interceptados por policías municipales. Los últimos mensajes enviados a sus familiares dieron cuenta de esa detención. Y aquí empiezan los hechos vergonzosos que han dado la vuelta al mundo. El diario El País señaló en uno de sus titulares “Vendidos por 43 euros, los tres italianos desaparecidos en México". La investigación demostró que los policías entregaron a los comerciantes extranjeros a una banda de criminales a cambio de una suma irrisoria. Dentro de las siguientes ampliaciones de la investigación judicial se dio a conocer que los aparatos que vendían eran de manufactura china, pero se vendían como aparatos fabricados en Europa, lo que presumía una posible estafa, bien planeada. Tal vez ésta sea la clave de su secuestro, pero no, no se justifica de ninguna manera.

El caso de los italianos ha movilizado a Nápoles, una ciudad que exige la aparición de sus compatriotas, con pancartas desplegadas en calles y hasta en juegos de futbol, en los cuales familiares de los secuestrados encabezan las manifestaciones y piden en medio del llanto su liberación inmediata. Angelino Afano, ministro de Asuntos Exteriores, ya pidió al canciller mexicano Luis Videgaray que solucione este caso que involucra al menos a cuatro policías ya detenidos.

El gobierno mexicano ha dicho que tiene prioridad de por encontrar a los Russo, pero desafortunadamente sigue siendo un caso más en medio de miles de desapariciones que no se ha buscado resolver con la misma urgencia como la de los nacionales italianos. Mientras tanto la crítica internacional se centra una vez en México por la enorme violencia.