Expectativa PIB 2015: sigue cayendo

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Por:

Arturo Vieyra

Parece acentuarse el pesimismo sobre el futuro próximo de la economía mexicana. Influyen el pobre resultado de algunos indicadores económicos recientes, el deterioro en la actividad manufacturera de EUA, y el hecho de que los pronósticos oficiales han reconocido un nivel de crecimiento más bajo, incluso por debajo de las expectativas del sector privado.

En este sentido, de acuerdo con la última Encuesta Banamex de Expectativas, la previsión sobre el crecimiento económico para este año se ha ajustado a la baja, ya alcanzó 2.7%, recordemos que apenas al principio del año este pronóstico estaba en 3.5%. Ello a pesar de que el crecimiento de la economía, en el primer trimestre, estuvo en línea con las expectativas (2.5% anual versus 2.4%, el consenso estimado de los especialistas).

Un elemento a destacar se refiere a la ligera desaceleración que mostró la cifra del PIB. Con cifras ajustadas por estacionalidad, el Inegi reportó que la actividad económica en el primer trimestre avanzó a una tasa más lenta que en el cuarto trimestre del año pasado: 1.6% trimestral anualizada versus 2.7% del último cuarto del año pasado. El análisis de estos datos exige saber si sólo se trata de una piedra en el camino de la expansión económica, o bien, la economía está entrando en una fase de desaceleración. Ya la semana pasada comentábamos sobre el desempeño mixto de los indicadores económicos: débiles por el lado de la demanda interna y mejores por el lado de la demanda externa. Pero cifras recientes parecen inclinar la balanza negativamente.

De mi última colaboración a la fecha, además del propio dato del PIB, se sumaron otros indicadores con mediocre desempeño. Principalmente decepcionó el magro avance de las exportaciones manufactureras. Aunque en abril crecieron, ello sólo se debió al avance de los envíos de la industria automotriz, que si bien su buen desempeño de los últimos años casi es motivo de orgullo nacional, representan sólo la tercera parte de los envíos manufactureros; el resto, se redujo en abril, a la vez que da signos de preocupación frente a la falta de un dinamismo mayor de la demanda en EUA y el resto del mundo. Asimismo, la caída anual de 4.4% en las importaciones de bienes de consumo en abril, es un claro signo de debilidad en el consumo privado. Ello a pesar del sólido avance de las ventas al por menor, reportado por el Inegi para marzo.

A todo lo anterior se suma el reconocimiento oficial de una mayor debilidad económica. Además del mal momento por el que pasa la economía mexicana, de acuerdo con los indicadores de coyuntura, los pronósticos oficiales se redujeron igual o más que los del sector privado. Así, la perspectiva de Banco de México para el crecimiento de este año pasó a 2.5% desde 3.0% hace tres meses, y más drástico es el ajuste de la Secretaría de Hacienda hasta 2.7% desde 3.7% hace tres meses. Esperemos que esto no empuje aún más abajo las expectativas, que no son importantes por sí solas, sino por su influencia fundamental en las decisiones de inversión.

avieyra@banamex.com

Twitter: @ArturoVieyraF