Fin de semana de perros

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Por:

Javier Solórzano Zinser

El tamaño del problema se vio en las calles de varias ciudades del país el viernes y el sábado. La brutal reacción del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ante la presunta detención de sus líderes Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y Abigael González Valencia, El Cuini, deja en claro el peso y la fuerza del cártel.

Lo que vivió Guadalajara recordó los ochenta, cuando Rafael Caro Quintero tenía en vilo a la ciudad. El narco no reaccionaba como lo hizo el CJNG ante las acciones del gobierno. Tenía cuidado de no meterse con la gente y quizá por ello no haya sido delatado, a pesar del miedo y la angustia que provocaba.

Lo del viernes muestra que en algún sentido los tiempos han cambiado y que los cárteles tienen otras reglas y da la impresión que los ciudadanos no les importan. Si antes había una consideración hacia la gente hoy no les importa llevárselas en medio de sus

violentas acciones.

La radical reacción en Reynosa, Tampico, Altamira, León, Guadalajara, Autlán, Puerto Vallarta y otras ciudades es un reto al Estado. Es la evidencia de la fuerza de los cárteles que actúan con la complicidad de diversas esferas de gobierno, ya que de otra manera no se entiende lo que está pasando. Las movilizaciones fueron precisas, a la vez que la forma en que se atacó a los soldados. Hace sentido con la emboscada de hace algunas semanas que costó la vida a 15 militares.

Las acciones violentas del sábado en León y Puerto Vallarta fueron un reto más y una demostración de fuerza y movilización. No se puede interpretar de otra forma, porque al interior del CJNG ya sabían que ni El Mencho ni El Cuini habían sido detenidos. Mandaron un mensaje y acciones concretas como el ataque al helicóptero militar, es una actitud retadora y una manifestación de fuerza.

Lo que queda en evidencia es que los gobiernos estatales y municipales no tienen cómo enfrentar el problema, sin pasar por alto que algunas de sus áreas son parte del mismo. Lo que es alarmante es la posición en que han quedado los ciudadanos. Están en la zozobra; antes el problema se veía a distancia aunque estuviera en su entorno, ahora la violencia está a las puertas de sus trabajos, de sus centros de reunión y de sus casas.

El fin de semana de perros que pasaron varias ciudades también pone en evidencia otra preocupante variable para el país: la mayoría de los actos violentos fue perpetrada por jóvenes y por la forma en que según testigos actuaron, poco o nada les importó la gente. Son jóvenes integrados a la delincuencia organizada que no encuentran opciones en una sociedad que no les abre puertas; fue un fin de semana de perros que en cualquier momento se repite.

 RESQUICIOS. Así lo dijeron el sábado:

* Gracias al movimiento zapatista, mi padre encontró en la vida real aquello que le parecía en principio sólo una teoría: Juan Villoro en el homenaje del EZLN a su padre en Oventic, Chiapas.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano