Finanzas públicas: bien por la coyuntura

CR7 no brilló pero es el mejor jugador del México-Portugal
Por:

Arturo Vieyra

La Secretaría de Hacienda publicó el reporte de las finanzas públicas del primer trimestre. Los resultados fueron positivos y ligeramente mejores respecto a lo programado a finales del año pasado, pero como de costumbre, las insuficiencias estructurales en este segmento económico siguen siendo muy evidentes.

En el primer trimestre, el balance presupuestal registró un déficit de 49.5 mil millones de pesos (mmp), que si bien contrasta con el superávit de 1.3 mmp registrado en el primer trimestre del año pasado, fue menor al déficit de 111 mmp que anticipaba el gobierno en su programación. El menor déficit respecto a lo programado (61.5 mmp) fue consecuencia principalmente a un excedente en los ingresos públicos (44.1 mmp) y a un menor gasto del gobierno federal (17.1 mmp).

Llamó la atención que en este periodo de altos precios del petróleo, no fueran los ingresos petroleros la principal fuente de ingresos excedentes, si no que más bien, fue la recaudación de impuestos tributarios no petroleros la mayor fuente de recursos obtenidos por arriba de lo programado. Estos recursos fueron superiores en 14.5 mmp, y se explican casi en su totalidad por la mayor recaudación de ISR-IETU-IDE, que se ubicó 14.5 mmp por arriba de lo programado.

Sin duda una buena noticia, aunque debe señalarse muy posiblemente estos recursos adicionales se explican más por el mayor avance de la economía que por una mejora en las condiciones de recaudación de impuestos. En este sentido, cabe notar que la recaudación del IVA estuvo 3.4 mmp debajo de lo estimado.

Los ingresos petroleros constituyeron la segunda fuente de ingresos excedentes. El precio del petróleo se ubicó 27.6 dólares por barril arriba de lo programado, el peso se depreció 5.8% más que lo esperado; ambos factores más que compensaron el menor volumen exportado (59 millones de barriles diarios) y el incremento de 50.4% en el valor de las importaciones de petrolíferos, ambos respecto a lo esperado.

Cabe notar que el Impuesto Especial a la Producción y Servicios asociado al menor precio de la gasolina interna respecto de la cotización internacional, se tradujo en un subsidio al consumo de gasolina de casi 55 mil millones de pesos en el primer trimestre, sin duda una cifra muy alta para destinarse a un subsidio que no necesariamente implica una mejor distribución del ingreso entre la población.

La dinámica del gasto público continúa acelerándose. Registró un crecimiento mucho mayor al de los ingresos. Durante el primer trimestre el gasto público se incrementó 12.5% real anual. Aún cuando su nivel quedó 1.8% por debajo de lo esperado, se aceleró más que los ingresos, 7.2%. Esta es una tendencia preocupante, si bien ahora hay recursos suficientes como para solventar un ritmo más acelerado de crecimiento en el gasto, un eventual choque que implique menor crecimiento y/o precios del petróleo a la baja, va a tener un efecto de consideración en el gasto y en la posición de las finanzas públicas.

No importa ser reiterativo, la dependencia fiscal de los ingresos petroleros sigue siendo muy alta, y por tanto, la fragilidad de largo plazo de las finanzas públicas es evidente.

avieyra@banamex.com