Finanzas Públicas: en el camino de la corrección

Apoyo a la economía no es suficiente
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Uno de los grandes retos y obligaciones de la autoridad para mantener la estabilidad económica es el sano manejo de las finanzas públicas. Recordemos que el vigoroso incremento de la deuda pública -que medida por el denominado Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), pasó de representar 36% del PIB, en 2010, a 48.7%, en 2016- fue uno de los mayores elementos de preocupación acerca de los riesgos de la estabilidad económica.

No obstante, los esfuerzos de una mayor consolidación fiscal durante el año pasado y principios de éste han brindado mayor certidumbre y confianza.

En este sentido, durante el año pasado, perece haber finiquitado la tendencia ascendente del déficit primario y de la deuda públicas. En 2017, el superávit primario (balance público menos el costo financiero) fue equivalente a 1.4% del PIB, el mayor saldo positivo de los últimos ocho años. En el mismo sentido, la deuda pública logró una disminución, al pasar hasta 46.1% del PIB.

Los buenos resultados del año pasado no fueron suficientes para disipar las dudas y el pesimismo en torno al manejo de las finanzas públicas. Ello debido a que fueron principalmente los mayores ingresos extraordinarios o de una sola vez (provenientes en su mayor parte del Remanente de Operación de Banxico, equivalentes a 1.5% del PIB) los que permitieron la mejora de las finanzas públicas. Sin este impulso, el balance primario del año pasado se traduce en un pequeño déficit equivalente a 0.1% del PIB e igual al observado un año antes.

Por ello, los resultados de este año son cruciales para verificar la tendencia de corrección en las finanzas públicas. El reporte trimestral de Hacienda apunta en esa dirección. Respecto a lo programado para el primer trimestre, el balance primario registra un superávit versus un déficit estimado. Los ingresos públicos, sin considerar los ingresos extraordinarios del año pasado, avanzan 3.6% en términos reales, además de que también superan la expectativa. Particularmente al interior, tanto los ingresos tributarios no petroleros (principalmente ISR, IVA y IEPS) y los petroleros muestran la misma tendencia.

El crecimiento económico y un mayor precio del petróleo (56 dólares por barril observado versus 45.7 dólares estimado) apoyan la mayor recolección de ingresos públicos.

Sin embargo, por el lado del gasto, la tendencia ascendente no se modifica. Durante el primer trimestre avanza 9.7% en términos reales respecto al mismo periodo del año previo. La mayor cantidad de ingresos permite el incremento del gasto programable; además de que el costo financiero y las participaciones incrementan el monto del gasto no programable. Desafortunadamente, el elemento de ajuste continúa siendo el gasto en inversión, ya que el rubro denominado Inversión Impulsada disminuyó 4.6% en términos reales.

Estas tendencias vistas en el primer trimestre de una mejor posición fiscal respecto a la programación de principios de año, apuntan, según Hacienda, al cumplimiento de las recientes estimaciones oficiales para este año; es decir, al logro de un superávit primario equivalente a 0.8% del PIB y a una ligera diminución de la deuda pública hasta un nivel equivalente a 45.5% del PIB.