Finanzas públicas: ¿esfuerzo fiscal o más recursos?

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Los resultados de las finanzas públicas al primer semestre envían señales favorables en torno a su consolidación. con base en una mayor astringencia del gasto, un mayor esfuerzo recaudatorio de ingresos tributarios y recursos extraordinarios provenientes del remanente de operación de Banxico, es muy probable que no sólo se consolide la tendencia descendente del déficit público, sino que incluso mejore la meta para este año.

Bajo un entorno económico —mundial e interno— bastante complejo, el quehacer de las finanzas públicas ha estado en el ojo del huracán. El crecimiento de la deuda pública, la caída de los ingresos petroleros y una dinámica creciente del gasto gubernamental en años anteriores, lograron levantar miradas de preocupación en torno a las finanzas públicas. La respuesta oficial no se hizo esperar, y ya desde el año pasado los esfuerzos por lograr una mayor fortaleza de las finanzas públicas han comenzado. Así, el déficit público comenzó, al parecer, una tendencia descendente.

Tomando el indicador denominado Requerimientos Financieros del Sector Público como medida más amplia del déficit, vemos que medido como porcentaje del PIB disminuyó en el año 2015 hasta 4.1% desde 4.6% en el año anterior. Para este año el gobierno se ha comprometido a consolidar esta tendencia al proponerse desde principios del año un déficit de 3.5% del PIB, e incluso menor, dada la afluencia de recursos extraordinarios que se tienen para este año.

Aquí justamente nos topamos con la pregunta clave: en un año con una entrada significativa de recursos extraordinarios, ¿de cuánto será el esfuerzo fiscal en este año? Comencemos con ubicar estos ingresos que cuya denominación de extraordinarios se refiere a que no estaban programados en el presupuesto aprobado por el Congreso. Se refieren al llamado remanente de operación del Banco de México, cuyo monto por 239.1 mil millones de pesos (mmp) coadyuvó en dos terceras partes a elevar los ingresos públicos en el primer semestre en 366.9mmp por encima de lo programado. Las otras fuentes de mayores ingresos fueron el ISR y el IEPS de gasolinas y diésel, que mucho más que compensaron las menores percepciones petroleras.

En paralelo, el Gobierno anunció sendos recortes al gasto público por 164mmp, además de que el gasto primario (erogaciones totales menos el costo financiero) mostró una pequeña reducción de 1.2% real respecto al primer semestre del año pasado.

Así, en la primera mitad del año, el balance público primario (balance público menos costo financiero) alcanzó un superávit de 125.7mmp, que supera en 330 mmp el déficit programado de 204.7mmp. Una forma de medir el esfuerzo fiscal es descontar del balance primario los ingresos extraordinarios por concepto del remanente de Banxico. En este sentido, el balance primario se convierte en un déficit de 113.4mmp, que representa sólo la mitad de programado.

Esta última cifra corrobora, por lo menos hasta el primer semestre, que el esfuerzo fiscal va en línea con lograr un déficit público menor al esperado en este año, apoyado en el aprovechamiento de recursos extraordinarios. Tampoco hay que dejar de lado que esta tendencia hacia la consolidación fiscal también se apoya en mayores esfuerzos de recaudación de ingresos tributarios y de mayor contención del gasto público.

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Twitter: @ArturoVieyraF