Fue lo que se esperaba

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Francisco Cárdenas Cruz

Tanto el resultado de la investigación de la Secretaría de la Función Pública de que “no hubo conflicto de interés” en la compra de casas al contratista sexenal favorito, Juan Armando Hinojosa, por parte del Presidente Enrique Peña Nieto y de su esposa, Angélica Rivera, y en la adquirida por el secretario de Hacienda en el municipio mexiquense de Malinalco, como la indignada reacción de opinión pública por esos casos, eran más que esperados desde que esas operaciones fueron reveladas públicamente.

Esta última mereció que el Ejecutivo federal ofreciera una disculpa pública a los ciudadanos por “las interpretaciones” que se dieron a esas operaciones y que el mismo viernes pasado ofreciera lo que se ve difícil que logre en lo que resta del sexenio: que con “acciones concretas” buscará recuperar la confianza para “acreditar que sí es posible conducirnos con plena transparencia y rendición de cuentas”.

DE ESTO Y DE AQUELLO

Por considerar que no hay pruebas suficientes de que Elba Esther Gordillo no evadirá la acción de la justicia si se le otorgaba la prisión domiciliaria que solicitó, el juez sexto de Procesos Penales Federales, Alejandro Caballero Vértiz, se la negó ayer.

Después de que en reciente charla periodística advirtió que la estaban orillando a romper “el silencio institucional”, al darle largas a esa petición, ella misma se cerró las puertas que parecían entreabiertas para abandonar la Torre Médica de la prisión femenil de Tepepan, en la que permanece desde hace dos años y medio.

A pesar de que después envió una carta aclaratoria de que no había dicho lo que dijo, en un intento de retractarse, su propia soberbia la traicionó porque también había amenazado con que regresaría al SNTE y hablaría de las traiciones de quienes se decían sus amigos.

Con esa resolución del juez Caballero Vértiz se pone fin al proceso que promoviera la ex todopoderosa lideresa del magisterio nacional para que una vez cumplidos los 70 años de edad se le permitiera continuar presa en su domicilio.

Desde el momento en que asumió la presidencia nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones no le quita el guante de la cara a Andrés Manuel López Obrador, tras advertir que está dispuesto a dialogar con todos los partidos pero no en medio de ofensas, calumnias y diatribas con las que asusta a algunos que no es, ni será, el caso del sonorense.

A propósito de la agresión en Boston a un migrante mexicano por parte de dos estadounidenses partidarios del magnate Donald Trump, el nuevo dirigente del tricolor se refirió al surgimiento de “populistas demagogos” que propician encono y violencia, como los discursos y las eclaraciones del tabasqueño desde que perdiera dos veces la elección presidencial.

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