Género y sexo

Género y sexo
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Éste es un regalo gramati- cal de año nuevo para mis amigas feministas.

Se ha vuelto tópico que cada que una persona va a hablar ante un auditorio empiece dando los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches agregando a todas y todos. De esta manera pretende mostrar a los oyentes su corrección política gramatical porque está evadiendo un lenguaje sexista. Lo primero que salta a la vista es que el añadido es absolutamente innecesario, pues quien inicia una conferencia o un discurso saludando a todo el público sin excepción no tiene porqué aclarar que se dirige a todas y todos.

Después, en el transcurso de la alocución o el rollo, el de la voz insiste, cada que hay oportunidad, en aludir explícitamente a los dos géneros: las niñas y los niños, las ciudadanas y los ciudadanos, etcétera. El ex presidente Fox parecía solazarse hablando de esa manera, aunque con trampas: no decía las mexicanas y los mexicanos, sino las y los mexicanos. Tal estilo también se ha enseñoreado del lenguaje escrito de los políticamente correctos.

La fórmula, promovida por grupos feministas, tiene por objetivo hacer visible la figura de la mujer, pero confunde el sexo con el género y sacrifica por motivos ideológicos la deseable economía de la lengua. Me explico:

Por una parte, la Real Academia ha explicado que las personas —y los animales— tenemos sexo, en tanto que las palabras tienen género. Entre el sujeto y el atributo nominal no hay necesariamente concordancia de género: Ramón es parte del equipo, Mónica es un tesoro, Mayito fue víctima de una injusticia, Julieta es miembro del club, ese hombre es la desgracia de su mujer, esa mujer es mi delirio.

Por otra parte, lo práctico y elegante es expresar con la menor cantidad posible de palabras la mayor cantidad posible de cosas. Ninguna mujer le dice a su amiga: “¿Qué te parece si vamos al cine con tus hijas y tus hijos, mis hijas y mis hijos, pues dicen las cinéfilas y los cinéfilos que la película que se exhibe es muy divertida tanto para las niñas y los niños como para las adultas y los adultos, y hace reír a las espectadoras y los espectadores”. O: “Fui el sábado a una reunión familiar en la que estuvieron mi madre y mi padre, mis hermanas y mis hermanos, mis tías y mis tíos, mis primas y mis primos, mis sobrinas y mis sobrinos, mis hijas y mis hijos, amigas y amigos de la familia”. O: “El elefante y la elefanta son el mayor y la mayor animales terrestres, respectivamente”. Nadie habla así —si lo hiciera sería insoportable— por la sencilla razón de que no tiene ante sí un micrófono. Entonces, esa forma de expresarse es postiza, afectada y, lo peor, hipócrita.

Así que… excelente año nuevo a todas mis lectoras y todos mis lectores, je, je.

ldelabarreda@icesi.org.mx

fdm