Viernes 27.11.2020 - 14:13

Guerrero: caciques malos, caciques buenos

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El argumento de los panistas para declinar a favor del candidato del PRD a la gubernatura de Guerrero es extraño. Quieren impedir que vuelvan los caciques, apoyando caciques.

Su candidato, Marcos Efrén Parra, no despuntó. Traía un siete por ciento de intención del voto, lo que lo convertía en un referente sólo testimonial.

Así lo entendió y por ello hizo campaña argumentando la diferencia: él no es priista, como sí lo son Manuel Añorve y Ángel Aguirre Rivero, este último militó en ese partido hasta que tuvo amarrada la postulación de la izquierda.

Parra llegó a decir que era el único candidato que se veía obligado a enfrentar a dos priistas y en la misma contienda.

En el panismo señalan que Aguirre Rivero “retomará” propuestas de la campaña de Parra, asunto por demás dudoso, como suelen serlo en la política y más en la guerrerense.

Es probable que la declinación del panista sea la estocada final para Añorve y su alianza Tiempos Mejores para Guerrero.

Añorve tuvo una campaña errática, en la que ya no pudo controlar los desprendimientos que se generaron por la salida de Aguirre Rivero, quien era visto por muchos priistas locales como el candidato natural para volver al poder.

Añorve fue visto, por el contrario, como el representante del centro y de los poderosos dirigentes nacionales del PRI. Lo que fue visto como una imposición, terminó por dar al traste con la esperanza de una elección sin complicaciones.

Si se analizan bien las cosas, el gobierno de Zeferino Torreblanca fue un desastre. El PRD se encuentra dividido y la muerte de Armando Chavarría, no esclarecida, recrudeció los enfrentamientos internos, ya que Chavarría era el puntero para obtener la candidatura.

Otro que pudo ser candidato, el diputado Armando Ríos Piter, tuvo que dejar sus aspiraciones para otro momento.

En ese escenario la posibilidad del triunfo del PRI se hizo evidente, y esto motivó que las alarmas se prendieran en el gobierno federal.

No es casual la declinación de Parra, y esta debe inscribirse en los esfuerzos que diversas corrientes políticas están haciendo para lograr una candidatura unificada en el Estado de México.

El tema local también importa, pero está en segundo plano, al grado de que ahora los panistas disciplinados votarán por un ex gobernador del PRI, quien condensa buena parte de los defectos que también se le atribuyen a Añorve.

La fobia del panismo contra el viejo PRI no es una muy buena receta y provoca espejismos, como los de creer que Aguirre Rivero es distinto a lo que era hace unos meses, cuando tenía un escaño en el Senado, o hace unos años, cuando despachaba en el palacio de Gobierno en Chilpancingo.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej