Hacerla de tos

Osorio deja su oficina y atiende a quejosos
Por:
  • larazon

Por motivos que Gamés ignora, la selección nacional de futbol viajó a Europa con un jugador más de los que podía registrar ante la FIFA antes de iniciar el torneo mundialista. ¿Por qué no el equipo completo desde su salida de México? Sepa la bola. Durante su campaña europea, el equipo mexicano perdió contra Inglaterra y Holanda. Después del juego contra Gambia, un grupo de africanos que practica algo muy raro y que desde luego no es futbol, se daría a conocer el nombre del jugador que quedaría fuera de la selección y regresaría a México a ver el Mundial por televisión. Gilga leyó en los periódicos, oyó en la radio, vio en la televisión hasta el hartazgo que Adolfo Bautista, el Bofo, saldría del cuadro nacional. El entrenador Aguirre nunca dijo nada al respecto. Resultó entonces que quien quedó al margen fue el joven Jonathan dos Santos (jo-jo). Caras largas, malestar, quejas, lágrimas, insultos contra Javier Aguirre porque tomó una decisión inherente al puesto de entrenador: convocar, observar, poner y quitar jugadores. Aquí no hay tu tía, el entrenador será lapidado si los medios, la familia del jugador, los compañeros del jugador, los abuelitos del jugador no están cien por ciento de acuerdo. Resultado: un escándalo. Se nos da bien el escándalo.

El papá de Jona (que así le dicen de cariño) puso el grito en el cielo y le dijo al entrenador nacional hasta de lo que se iba a morir. Oigan esto: “Jona va a renunciar a la selección mexicana, vamos a buscar otro equipo donde sí lo quieran y no un equipo que no tenga directivos y entrenadores que lleguen a la conferencia de prensa a hablar tonterías y pura mierda. [Aguirre] no tiene pantalones para hablar conmigo. Yo como papá no voy a aguantar más, ya aguanté mucho con la Federación”. Gamés esparció el desconcierto sobre la duela de cedro blanco: ¿quién decide los nombres de los integrantes de México: ¿Zizinho, padre de los jugadores Dos Santos? Porque son dos hermanos futbolistas, Jonathan y Giovanni dos Santos, un medio armador (que así se dice), eje del ataque mexicano en Sudáfrica: ¿Zizinho o Aguirre? El padre: “Giovanni está hecho trizas, polvo, y me dijo que ya no quiere jugar el Mundial, pero que irá porque está seguro de jugar”. O que la canción. En el fondo (ah, la muletilla perfecta), una vez más estamos ante un deporte nacional que no es el futbol, se llama hacerla de tos y consiste en no aceptar las reglas de ningún juego. Un jugador saldrá del equipo. Muy bien, responden los miembros de la selección. Quien se va eres tú: ¡no estoy de acuerdo, esto es una mierda!, responde el jugador señalado.

Otra forma de hacerla de tos han sido la ceremonia y el trajín de los huesos patrios que guardaba el basamento del Ángel de la Independencia. Los han llevado al Castillo de Chapultepec para limpiarlos, sacudirlos, medirlos (le llaman análisis de antropología osteológica) y exponerlos más tarde en Palacio Nacional a la vista de los curiosos ortopédicos. Días atrás, las autoridades dijeron que se realizarían pruebas para confirmar su autenticidad. ¿Qué caso tiene? Ninguno, como no sea hacerla de tos y observar de cerca una calavera, un fémur, un húmero. La buena noticia es que el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Alfonso de María y Campos, dejó la inacción que caracteriza a su carácter y cargo y atendió a Joaquín López-Dóriga concediéndole una entrevista para El Noticiero. Después de hablar cinco minutos de los huesos de la patria, Alfonso está agotado y al parecer se tomará unas merecidas vacaciones. Después del esfuerzo sobrehumano de Poncho, Gamés considera que la idea de esta exhumación sólo le traerá contrariedades al gobierno de Calderón.

No la hagan de tos.

“He vivido como un filósofo, y muero como un cristiano”, Casanova en el minuto de su muerte.

Gil s’ en va

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