Sábado 15.08.2020 - 14:25

Impune asesinato en Atlamaya

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Bibiana Belsasso

Hace poco más de un año, en abril del 2014, un crimen brutal se dio en el fraccionamiento Atlamaya, al sur de la ciudad de México.

Al número 37 de la calle Atlamaya, después de burlar los filtros de seguridad, llegaron varias personas en dos taxis y entraron a la casa de la familia Gómez Vives. Ahí estaban don Emilio y su esposa, Luz María. El primero forcejeó con los delincuentes y le dieron tres puñaladas que acabaron con su vida; la mujer recibió 14 puñaladas, pero ninguna mortal.

Roberta, hija del primer matrimonio de Don Emilio, cuenta:

“No me explico cómo una persona que iba a asaltar a mi papá no se lleva su reloj, no le quita su cartera; le deja una cadena puesta. Aquí vemos que hay muchas cosas que se quedaron en la casa y que (los delincuentes) sabían manejarse dentro de la casa perfectamente bien. No hay puertas forzadas, no hay ventanas rotas. Sabemos que entraron cuatro personas y entiendo que mi papá forcejeó y, por lo que he platicado con ella (con Luz María), ella coopera con los ladrones para entregarles todo.”

Don Emilio se divorció cuando sus tres primeros hijos eran pequeños y contrajo nupcias con su prima hermana, Luz María. El día del ataque ésta se encontraba en la planta de arriba, a donde llegaron los criminales. La tomaron por sorpresa intentaron estrangularla y le dieron 14 puñaladas. La dejaron inconsciente en el piso.

Cuando Lucy (como la conocen sus familiares) recobró la consciencia, intentó pedir ayuda.

Roberta narra nuevamente: “A ella le dan más de catorce puñaladas y la estrangulan (intentan estrangular). No nos explicamos por qué intentan matarla si ella está colaborando, si ella entregó todo… Ella baja y se da cuenta de que la puerta está completamente cerrada; vuelve a subir a la recámara, a su vestidor, a buscar las llaves en su clóset para bajar otra vez esos cuatro o cinco pisos y poder cruzarse a la casa de su hermano y pedir ayuda. Cuando logra salir de la casa se desploma por la pérdida de sangre.”

Quienes conocían a don Emilio afirman que tuvo una carrera intachable como servidor público. En la Secretaría del Trabajo laboró por más de 24 años. Nunca había recibido amenazas. Pero sí se dieron dos hechos en su entorno, meses antes del homicidio, que son muy extraños. El primero fue un robo en la misma casa de Atlamaya.

Don Emilio tenía un edificio y cobraba sus rentas cada mes, mismas que guardaba en la cajuela de uno de sus coches. Justo el día del robo había cobrado sus rentas. Antes habían intentado asaltarlo en la carretera a Puebla.

“Ese intento de asalto en la carretera fue en enero, pero en septiembre de 2013 se meten a robar, precisamente ahí en Atlamaya, a la misma casa. Mi papá y Lucy estaban en Xalapa cuando ocurre ese robo, al único que le tocó estar en ese robo y denunciarlo fue a Mauricio Gómez Vives.

“Mauricio le avisa a mi papá que se metieron a robar y se llevaron un coche Passat. Mi papá le dice: ahora sí te voy a pedir que vayas a denunciar. Él va a la delegación Álvaro Obregón con un abogado y hace el levantamiento por el robo, pero únicamente declara que se robaron un coche Passat, no mencionó que abrieron una cajuela del coche donde mi papá guardaba dinero, donde guardaba relojes, y casualmente las únicas cosas que roban en ese incidente son cosas de mi papá.”

Tanto don Emilio como su esposa Lucy se encontraban en Xalapa el día de ese robo. El que sí estaba en México era el hijo de ambos, Mauricio, quien levantó la denuncia, pero únicamente por el coche. Nunca mencionó ni las joyas ni el dinero.

El vehículo marca apareció muy cerca de la delegación Álvaro Obregón, donde había sido presentada la denuncia. Del robo de los relojes, cinco meses antes del homicidio, no se dijo nada en la denuncia que entabló Mauricio, hijo del hoy occiso.

El otro extraño incidente fue un intento de asalto en la carretera México-Puebla.

“En enero del año pasado ellos iban sobre la carretera México-Puebla y pasando la gasolinera de Quechulac, Puebla, le pega una combi a mi papá y Lucy le dice: Emilio, párate porque te están pegando. (Enseguida) Llegan dos personas, una con una pistola; y no les pedían que se bajaran del coche sino que querían que se pasaran para atrás. Mi papá forcejea y Lucy logra salir de la camioneta y corre por el acotamiento, pero los dos ladrones se quedan con mi papá en la camioneta.

“Lucy paró un taxi para decirle que los estaban asaltando y que acababan de matar a su marido, el taxista se regresa al lugar donde estaban pasando estos hechos, pero los ladrones la ven llegar y se salen del coche, se cruzan la carretera y se van. El problema es que esto no se denunció”, indicó Roberta.

A un año de este asesinato no hay nada resuelto y la investigación parece estar detenida. En la declaración tanto Luz María como su hijo Mauricio dicen no acordarse de lo que pasó el día del homicidio. Sin embargo, tenemos pruebas de que lo recuerdan perfectamente. Mañana, aquí, la historia completa.

bibibelsasso@hotmail.com

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