Domingo 29.11.2020 - 19:01

Indolentes y corruptos

Emociones y decisiones
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Me parece una falta de respeto para las víctimas del sismo el llamarles damnificados a los políticos y funcionarios que verán sus carreras o ambiciones frustradas por su responsabilidad o negligencia en desgracias que pudieron haber sido evitadas. Pero también muchos empresarios, que no tienen nada que ver con la política, tendrán que enfrentar vergüenza y cárcel. Los binomios de la corrupción empiezan a salir a la superficie.

La mañana del 20 de septiembre presencié el retiro de una gran estructura de metal en la parte superior del edificio colapsado en la calle de Bolívar 168. Era una placa enorme que tuvo que ser levantada por medio de una gigantesca grúa. Los reportes posteriores indican que podría haber pesado hasta 40 toneladas y que fungía como base para unas antenas repetidoras de alguna compañía telefónica.

Cuando el inmueble de cuatro niveles se vino abajo sepultó a las costureras que ahí laboraban, la mayoría de origen asiático y centroamericano. Bajo los escombros se recuperaron 21 cadáveres y solamente dos personas fueron rescatadas con vida.

Pero por más poderosos que sean los dueños de la fábrica y los directivos de la telefónica, ambos, junto con los funcionarios locales que avalaron colocar semejante peso sobre un inmueble, tendrán que afrontar un juicio y pagar por ello. Este asunto no debemos olvidarlo, es real y no como los cuentos chinos que circulan en la red.

Otro tema que ya es motivo de serias indagatorias es, desde luego, el de las construcciones nuevas que colapsaron (viviendas recién vendidas). En estos casos la responsabilidad recae casi en su totalidad en los desarrolladores, quienes por ahorrarse dinero construyeron inmuebles con cimentaciones y estructuras deficientes. Pero las autoridades no deberán salir impunes.

En lo tocante al colegio Enrique Rébsamen, por más que “alguien” haya enviado a Horacio Espíndola a elaborar videos para propagar chismes falsos o difamatorios del gobierno (al estilo de Frida Sofía, pero con otras motivaciones), la que se dice delegada en Tlalpan difícilmente podrá escapar de su responsabilidad en el colapso de la escuela.

Y ella irá de la mano con los dueños de ese centro educativo, quienes decidieron construirse enormes departamentos a todo lujo sobre una estructura de uso educativo ya existente. Rebasa absolutamente mi comprensión el tratar de entender la lógica detrás de alguien que decide construir su vivienda encima de la escuela de la que es propietario, pero eso es lo de menos. La aspirante a Jefa de Gobierno lleva días en un evidente desvelo, pero no tratando de ayudar a las víctimas, sino buscando encontrar argumentos que la eximan de su responsabilidad.

Y para concluir tenemos otra vez el caso de la Línea 12, que tuvo que cerrar por las fallas estructurales que presentó después del terremoto. Sobra decir que ninguna de las otras líneas, algunas de las cuales se construyeron hace 50 años, sufrió daños que ameritaran su cierre. Únicamente la fraudulenta obra hecha por Marcelo Ebrard. El tipo, es claro, no debe volver a poner un pie en México, salvo para ir directo a prisión.