¿Inocentes a la cárcel, culpables a la calle?

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • bibiana_belsasso

No hay plazo que no se cumpla y ya el próximo mes entran en vigor el Nuevo Sistema Penal Acusatorio y el Código Nacional de Procedimientos Penales.

El nuevo esquema de justicia se basa en lo que los especialistas llaman un sistema acusatorio-adversarial, en el cual el juez decide de manera imparcial, frente a las solicitudes de los intervinientes, y los conflictos jurídicos relevantes se resuelven en audiencias orales, públicas y contradictorias.

En la teoría todo parece indicar que será un éxito, lo complicado es adaptarlo a la vida real, desde la formación de profesionales hasta los ordenamientos que lo hagan funcional.

Además el mes pasado el Senado aprobó la Ley Nacional de Ejecución Penal, que busca reconstruir el sistema penitenciario y despresurizar las cárceles y controlar su sobrepoblación. Esta norma debe ser aprobada aún en la Cámara baja.

Todo esto puede resultar un paso muy importante para mejorar la justicia, pero también implica desafíos. Por ejemplo, en el corto plazo podría significar la salida masiva de las prisiones de personas que cometieron delitos menores o cuya culpabilidad fuera discutible. Pero también, como hemos visto en casos de secuestros, podrían quedar en libertad verdaderos criminales.

Platicando con Saskia Niño de Rivera, quien preside la fundación Reinserta, me decía que ella estima que por lo menos 50 mil presos pudieran dejar la cárcel en los próximos meses. Todo dependiendo de cuántos procesos se sigan a cada uno.

También señalaba que muchos reos están conscientes de que la situación cambiará e incluso algunos han dejado pasar sus audiencias para poder continuar su caso bajo el nuevo sistema penal acusatorio.

A partir de la entrada en vigor del decreto de la ley podrán acceder al beneficio de libertad anticipada todos los sentenciados por cometer robo cuyo valor no exceda los 80 salarios mínimos y se haya realizado sin violencia. Y por el delito de posesión de mariguana sin fines de comercio.

No está mal que alguien que haya incurrido en un delito menor pueda resarcir el daño y dejar la prisión, lo grave es que al consultar a expertos éstos señalaron que todavía no estamos preparados para este cambio en la justicia mexicana.

Que tendría que haber leyes complementarias para que se dé seguimiento a las personas que abandonen las prisiones y para que en efecto puedan reparar el daño y reinsertarse en la sociedad.

El sistema penal acusatorio debe ir de la mano de muchas otras leyes y estructuras para no tener a nadie inocente en la cárcel, pero tampoco a culpables en las calles.

Ya de por sí muchos delincuentes que han alegado fallas al debido proceso han quedado en libertad, en vez de que se reponga el proceso. Ahí está el claro ejemplo de la secuestradora Florence Cassez o bien el del recién liberado secuestrador de la hija de Nelson Vargas.

Esta nueva etapa de la justicia penal en México es un enorme reto para todos los actores. El éxito dependerá de que efectivamente se dé la reparación del daño, se respeten los derechos humanos principalmente de las víctimas y se combata la impunidad, pero sobre todo que se pueda reinsertar en la sociedad a muchos de los detenidos, sin que éstos vuelvan a cometer ilícitos.

Ahora debemos estar atentos a que los verdaderos delincuentes no saquen ventaja de estas nuevas normas y que no termine afectada la seguridad cotidiana de los ciudadanos.

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