Invertir en la niñez es la clave no sólo para el futuro, sino también para su presente

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • jaume

Generalmente tendemos a pensar en la niñez como el futuro de nuestra sociedad y de nuestro país; sin embargo, debemos ocuparnos de forjarle un presente sólido y feliz para que durante todas las etapas formativas de la vida se pueda desarrollar plenamente y alcance su máximo potencial. Es por ello que la inversión en los menores es la clave de un presente y de un futuro con igualdad para todos.

La administración del Presidente Enrique Peña Nieto ha hecho hincapié en proteger al sector más joven de la población. El 5 de diciembre de 2014 entró en vigor la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la cual los concibe como titulares de derechos, y no solamente como dependientes de padres y/o tutores.

Esta ley creó instituciones, instrumentos de planeación y órganos colegiados para establecer políticas, procedimientos, servicios y acciones que efectivamente protejan los 20 derechos enunciativos mas no limitativos de niñas, niños y adolescentes.

Asimismo se reformó el artículo 123 de la Constitución Política para aumentar la edad mínima para trabajar de los 14 a los 15 años, favoreciendo así una mayor protección de los jóvenes y desincentivando su deserción escolar antes de que finalicen su educación básica.

Este cambio, junto con las reformas a la Ley Federal del Trabajo, ha contribuido a que más de 500 mil de los 3 millones de niños que estaban en situación de trabajo infantil al inicio de la administración dejaran esta condición.

Siguiendo con el firme compromiso de igualdad para la niñez mexicana, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) beneficia a 10.5 millones de menores de 12 años (4 de cada 10 niños mexicanos en este rango de edad) para garantizar el acceso y el ejercicio efectivo de sus derechos sociales.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) la primera infancia —de los 0 a los 5 años de edad— representa una etapa decisiva en el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales y emotivas de cada niño y niña, y es la etapa más vulnerable del crecimiento.

Es por ello que 330 mil niños y niñas reciben una esmerada atención y cuidados en las estancias infantiles de la Sedesol, que a su vez dan a sus padres la oportunidad de estudiar o trabajar para mejorar sus ingresos y el bienestar de sus familias.

Igualmente, una educación de calidad permite que los niños y las niñas adquieran conocimientos y aptitudes fundamentales para adoptar formas de vida saludables y productivas.

UNICEF estima que 1 millón de dólares invertidos en educación y aptitudes equivalen a 10 millones de dólares de crecimiento económico. En materia educativa la Sedesol trabaja para que todos los niños en hogares vulnerables no abandonen sus estudios.

Invertir en la niñez implica reforzar los esfuerzos para romper con las fases iniciales del ciclo de la pobreza, y también implica combatir las carencias sociales que todavía 14.1 millones de niñas y niños enfrentan diariamente.

Pero, lo más importante: implica la responsabilidad que todos como sociedad tenemos en brindarles oportunidades y generar acciones que mejoren las condiciones de vida de los 25.9 millones de menores de 12 años para que ejerzan efectivamente sus derechos y así tener un México incluyente.

*Coordinador de Transversalidad de la Secretaría de Desarrollo Social.