Viernes 14.08.2020 - 06:20

Israel: el estancamiento

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Gabriel Morales Sod

El día de ayer, después de casi dos meses de intensas negociaciones, comenzó el mandato del gobierno más a la derecha en la historia de Israel. Sin embargo, a pesar de que muchos de los nuevos ministros llegan al poder con planes extremistas, retrógradas e incluso racistas, parece que el apocalipsis que muchos predicen no llegará en esta ocasión. He aquí el porqué.

El nuevo gobierno, liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, llega al poder con sólo 61 de los 120 asientos del parlamento. Es decir que si cualquiera de los partidos en el poder, por pequeños que sean, decide dejar la coalición, esto implicaría el fin del mandato de Netanyahu y se tendría que convocar de nuevo a elecciones. A pesar de que los partidos de la derecha comparten algunos principios, este gobierno es en realidad un mosaico de intereses contradictorios que, por la manera en que está formada la coalición, se neutralizarán entre sí.

Tomemos el ejemplo de la radiante nueva ministra de justica, Ayelet Shaked. Esta joven política, perteneciente al partido de extrema derecha La Casa Judía (Habait Hayehudi) se ha caracterizado por una serie de comentarios inflamatorios y racistas. Entre sus benévolas intenciones está limitar el poder de la Suprema Corte y el financiamiento de las organizaciones de derechos humanos y despojar a la población árabe de ciertos derechos. La mala noticia para ella es que a pesar de que tendrá el poder de darle un buen dolor de cabeza a la corte, el segundo partido en la coalición, Kulanu, se opone a estos cambios, y su imposición implicaría su salida de la coalición. A su vez, el partido de ultraderecha secular antagoniza con los partidos religiosos y tratará de impedir a toda costa que éstos se salgan con la suya y eviten el servicio militar y le regresen la autoridad sobre el matrimonio al rabinato central.

Por su parte, el partido de centro Kulanu, que llegó al poder con una agenda contra los monopolios bancarios y con el objetivo de bajar los precios de la vivienda, se tendrá que enfrentar a los intereses de los oligarcas, que le pondrán más de una piedra en el camino a

sus reformas.

Netanyahu logró formar esta coalición ofreciendo grandes concesiones a todos: a Kulanu las reformas bancarias y de vivienda, a Habait Hayahudi la posibilidad de quitarle poder a la corte, a los religiosos una gran cantidad de dinero para sus escuelas de Torá.

No obstante, bien sabe este gran político que ninguna de estas facciones podrá conseguir sus objetivos sin encontrarse con oposición en el seno del gobierno. Es decir, que, como decía el slogan de la oposición de izquierda, le esperan a Israel (en caso de que se mantenga la coalición) ya no nueve, sino “trece años de nada”. Estos cuatro años el primer ministro se dedicará a detener el cambio, pues sólo así podrá lograr su principal objetivo: mantenerse en el poder.

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod