Juanito, Medina Mora, el paraiso

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Juanito le simpatiza a Gamés. Pasan los días y él no renuncia. A mí mis timbres. De seguir así, Liópez lo va a tener que sacar de la oreja de las oficinas de la delegación porque ya le gustó ser el delegado electo de Iztapalapa. Gil se imagina a Juanito relamiéndose los bigotes, o las manos, cuando le hablan del salario y de algunas prestaciones no del todo superfluas: coches, mujeres con piel de ángel, celulares, chofer, asesores, escolta, una champañita; en fin, pequeñas satisfacciones para que la vida no sea sólo una roca rugosa y dura.

“Clara está enojada y muy nerviosa; ella es la que está preocupada, no yo, Juanito está muy tranquilo porque yo obtuve los votos y el proceso de transición se dará solo”, Gil lo leyó en su periódico La Razón. El uso de la tercera persona cuando se habla de sí mismo es un indicio de que la autoestima es una alpinista profesional. Como recordarán los lectores, todo parecía fácil el día en que Liópez dijo en el templete que votarían por Juanito, pero que en realidad votarían por Clara Brugada, pero que en realidad Juanito renunciaría apenas ganara, pero que en realidad le pedirían a Ebrard que él le sugiriera en la Asamblea a Brugada como auténtica delegada. Un método sencillísimo y sobre todo muy democrático.

 La red de Juan. Así las cosas, Juanito ha creado una red ciudadana, como las que le gustan a Liópez, el Círculo Nacional e Internacional de Simpatizantes de Juanito. Según informa la nota de Nayeli Gómez publicada en La Razón, se han afiliado 95 mil personas. Gil quiere sumarse de inmediato al círculo, pero se pregunta si hay que hacer algo o nada más así con las purititas ganas. Tonto, tonto, pero no tanto. Gamés le ve un futuro brillante como legislador. Gil no desespera, un día verá a Juanito sostener intensas conversaciones sobre teoría del Estado con su compañero de partido Porfirio Muñoz Ledo. “Ellos me tienen que buscar a mí porque yo soy el delegado electo”. Así se habla Juanito, faltaba más. Ya le gustó la vitamina P, y cuando eso ocurre nadie renuncia así nada más porque llueve. Al tiempo lo hablamos. Juanito, Liópez, el PT, Clara Brugada, estamos fritos.

Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gamés leyó en su periódico El Universal que uno de cada cinco legisladores no terminó la licenciatura y algunos de ellos no cuentan con estudios básicos. El problema es que hasta ahora nadie ha demostrado que se requieran estudios universitarios para ser legislador; al contrario, entre más bajo el nivel educativo, mayor posibilidad de obtener un cargo de elección popular. Óiganlos hablar, sin distingos partidarios.

 Medina. El procurador Medina Mora tuvo una semana prodigiosa. Vean si no: “Los niveles de violencia actual en México son graves e inéditos, pero los hechos violentos, actualmente, son menores que los de 1994, cuando la crisis económica era el tema central de la agenda nacional”. Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: si los niveles actuales son inéditos cómo puede ser que sean menores a los de 1994. Bien pensado, el procurador tiene razón, si todos cerramos los ojos, no veremos nada, ni los ejecutados, ni la balacera. En realidad vivimos mejor que en aquellos años, pero, caramba, entonces ¿de dónde venimos? El procurador Medina es tremendo: “Hace quince años el índice de homicidios intencionales por cada cien mil habitantes en México era de 18, cifra que en 2008 fue de 10.7. Colombia llegó a tener 75 homicidios intencionales. En 1993 la ciudad de Medellín tuvo 204 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes”. Gamés cree a pie juntillas en las cifras del procurador Medina, pero, diantres, ¿entonces debemos felicitarnos por haber llegado a estos grados de violencia? Quizás vivimos en el paraíso y no queremos darnos cuenta. A veces Gil se siente en las nubes, sobre todo después de 50 ejecuciones en un día. Medina tiene razón y, si sus números los comparara con el año de 1919, todos deberíamos hacer una fiesta nacional, con fuegos pirotécnicos y un Grito, por los muy poquísimos homicidios de nuestros días. La verdad es que estamos locos. Gil s’en va.

Tres sin Sacar

Depuis1997.

fdm