Viernes 18.09.2020 - 04:32

Kirstie Alley: atracones alimenticios

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Wichita, Kansas, 1957, los niños Alley van al kínder, Kirstie, Craig. Pertenecen a una familia de madereros, tradicional y armónica. Kirstie es una pequeña encantadora, la favorita de su abuelo que le ayuda a ahorrar para tener su primera mascota chimpancé que es lo que más desea la niña.

En la biografía de la actriz no tenemos información de fallas en su crianza. Su gran pérdida emocional vino cuando tenía 30 años, cuando su madre murió en un accidente automovilístico. Vivió su duelo y continuó su carrera donde ganó fama y un Emmy en la serie “Cheers” en los 90´x.

De pronto empezó a engordar, explica que siempre le gustó comer y que su metabolismo cambió. Para tratar de controlar el hambre se hizo adicta a la cocaína. Con muchas dificultades se desintoxicó y ha pasado por cambios dramáticos en su peso y apariencia en los que en un año puede subir y bajar en forma alternada más de 45 kilos.

Kirstie Alley ha declarado que sufre una enfermedad mental llamada “Trastorno por atracón” que es del grupo de los Trastornos Alimenticios y consiste en episodios recurrentes de momentos en los que la persona come en un breve periodo grandes cantidades de alimento, a pesar de no tener hambre y tiene la sensación de no poder controlar su exceso de ingesta durante todo el episodio.

Generalmente comen estando solos pues se sienten avergonzados de hacerlo y después están tristes y arrepentidos. Cuando se presenta este padecimiento es crónico y sucede al menos una vez a la semana por periodos de tres meses. Se manifiesta en cerca del 2% de la población general y se asocia a personas que han hecho dietas para bajar de peso, esto hace que tengan graves oscilaciones a lo largo de su vida.

La carrera de Alley se ha comportado como su peso: inestable. También se ha dedicado a desarrollar programas para enseñar a quienes padecen esta enfermedad a llevar regímenes alimenticios.

En fechas recientes afirma que ser abuela trajo estabilidad a su vida y nuevamente está delgada.

Fran Weiss, psicoterapeuta experta en trastornos de la alimentación del Centro de Investigación para la Obesidad y Nutrición en la Universidad de Columbia, publicó este mes en la revista The American Journal of Psychotherapy un artículo que integra todos los aspectos mentales que se relacionan con el Trastorno por atracón, afirma que son pacientes con secuelas de inseguridad en la relación con sus vínculos primarios que lleva a una falla en la regulación de la autoestima y desencadena una incapacidad para controlar sus hábitos alimenticios. Agrega que aun delgados no se sienten bien y el alimento representa al único “otro” que les da paz y sensación de bienestar.

La falla en la construcción de un vínculo materno lleva a problemas en la estructura cerebral, impidiendo que se desarrolle la zona del cerebro que controla la alimentación.

En enero de 2015 la FDA (Federal Drug Administration) aprobó un medicamento para este trastorno llamado lisdexanfetamina (Vyvanse) disponible en nuestro país. Varios estudios demuestran que el medicamento hace una compensación neurobiológica que controla el trastorno y los resultados son consistentes en que se logra mejoría y estabilidad, aunque el doctor Hudson, director del Laboratorio de Psiquiatría Biológica en el Hospital de McLean, Boston, explica que el fármaco puede resolver rápido los síntomas, pero debe ir acompañado de psicoterapia durante un tiempo para que el paciente se sienta normal otra vez, nos dice: ”el atracón es solo la punta del iceberg, estos pacientes sienten una verdadera pérdida de control sobre ellos mismos”.

La cura incluye que el individuo reorganice sus hábitos alimenticios y se estructuren nuevas herramientas psicológicas.

En palabras de Alley: “es increíble cómo las adicciones acaban con todo en la vida. Los adictos no somos capaces de enfrentarla pues solo pensamos en nuestro próximo éxito. He arruinado la vida de mis padres, mi hermana y mis amigos”