La casa es de la mujer

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Cuando las mamás y las abuelas decían “la casa tiene que estar a nombre de la mujer”, era un simple dicho. En México son muy pocos los maridos que ponen la casa a nombre de su cónyuge. Sólo algunos, los que quieren dar protección a ella y a sus hijos, son los que lo hacen. Pero otros ponen las propiedades a nombre de sus esposas porque tienen cargos públicos y no quieren rendir cuentas.

Platicando con un amigo notario me decía que la desigualdad en el número de propiedades que tienen registradas los hombres en comparación con las mujeres es muy amplia. Los hombres ante el Registro Público de la Propiedad tienen aproximadamente el 70 por ciento de todas las escrituras. Me decía: “es mucho más probable para una mujer firmar un acta de divorcio que una escritura para adquirir vivienda”.

De las mujeres trabajadoras sólo el 42 por ciento es propietariodel inmueble que habita. Cuando los hombres son poseedores en el 91 por ciento de las viviendas que habitan y es mayor el porcentaje de las mujeres que rentan inmuebles.

Más del 50 por ciento de las mujeres obtiene vivienda con el uso de recursos propios a través de la autoconstrucción; sin embargo, en una de cada cinco viviendas en propiedad de mujeres, no se cuenta con escritura, por lo que viven en la incertidumbre jurídica.

En los ejidos, también son poquísimas las mujeres que son propietarias. Del total de superficie ejidal o comunal, poco más de 40 millones de hectáreas, la mujer sólo participa con 7.9 por ciento, 3.2 millones de hectáreas.

Menos de 20 por ciento de propietarios de las tierras del mundo son mujeres, según la ONU con datos de 2012.

Del total de superficie privada, colonia o pública, que es poco más de 71 millones de hectáreas, las mujeres solamente participan con el 5.7 por ciento, es decir, 4 millones de hectáreas, de acuerdo con el censo agropecuario.

Del total de unidades de producción que realizan una actividad agropecuaria y forestal sólo un poco más de 4 millones, 15.7, las administran y trabajan mujeres, frente a 84.3 por ciento en las que lo hacen los hombres.

Eso cambia dramáticamente cuando hablamos de políticos. Ahí sí es muy probable que las propiedades queden a nombre de la mujer. Un claro ejemplo es la declaración 3de3 de Andrés Manuel López Obrador. Él reportó que ya no tiene nada, que todo lo regaló, además de ingresos por 50 mil pesos mensuales, pero su esposa, Beatriz, sí tiene varios inmuebles.

Nunca explica de dónde salieron. Es dueña de cuatro propiedades de las que no reportó su costo, una en la Ciudad de México, dos terrenos y un departamento, en Puebla.

Además de los bienes inmuebles, a nombre de Gutiérrez Müller también se registra un automóvil adquirido a crédito, menaje de casa, obras de arte y joyas.

Revisando las declaraciones patrimoniales de varios personajes, la gran mayoría declara que sólo sus esposas tienen propiedades.

Para 2015, de acuerdo con las declaraciones patrimoniales de 230 políticos en el sitio de Internet candidatotransparente.mx, las propietarias de los bienes familiares, resultaron ser las esposas, en la mayoría de los casos.

Así ocurre con el presidente de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano, quien declaró contar con un departamento de un millón 200 mil pesos y una camioneta de 512 mil 900 pesos; mientras su pareja es dueña de cinco inmuebles.

La esposa del panista Héctor López Santillana, alcalde de León, Guanajuato, dijo percibir 16 mil pesos mensuales y ser dueña de las dos propiedades familiares; López Santillana no posee ningún bien inmueble, no obstante gana un millón 307 mil 391 pesos al año.

La esposa del excandidato del PRI al gobierno de Baja California Sur Ricardo Barroso percibía dos millones 118 mil 529 pesos y tiene siete propiedades. Él, por su parte, gana un millón 802 mil 381 pesos y posee sólo un bien inmueble.

Javier Gándara panista candidato al gobierno de Sonora, no presentó su declaración en dicho portal, pero manifestó que su esposa es dueña de un avión y de casas en Estados Unidos, pese a que ella no trabaja y se dedica a labores altruistas.

Mauricio Vila Dosal, alcalde de Mérida, declaró cinco millones 63 mil 681 pesos, pero carece de propiedades. Su casa está a nombre de su esposa, quien no tiene ingresos. Y la lista podría continuar hasta el infinito.

En esto de evadir la transparencia, nuestros políticos sí son más que partidarios de la equidad de género. Lástima que sea para engañar a los electores.

bibibelsasso@hotmail.com

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