Viernes 10.07.2020 - 10:24

La caza ilegal de “Cecil”, un leon protegido

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Melissa Trouyet

La noche del pasado 6 de julio el dentista norteamericano Walter J. Palmer salió de caza junto con otro cazador y un equipo de guías locales de Zimbabwe. Avistaron un enorme y majestuoso león a lo lejos, sólo que éste se encontraba dentro de los límites del Parque Nacional Hwange.

Amarraron una presa muerta a su vehículo para atraer al león fuera de los límites del área protegida, el desenlace y terrorífico fin de “Cecil”, el león más amado de Zimbabwe, ya es de dominio popular: Palmer le disparó una flecha. El león herido huyó y estuvo en agonía durante las siguientes 40 horas, tiempo que le tomó al equipo de caza localizarlo y acabar con él con un tiro de arma de fuego. Se percataron que el león traía un collar e intentaron destruirlo, pero no lo lograron, entonces lo decapitaron y despellejaron. La Fuerza Táctica Especial de Conservación de Zimbabwe no ha logrado localizar la cabeza del ejemplar.

“Cecil” no es el primer ejemplar que ha sido atraído fuera de límites de un parque nacional. El caso ha reavivado el debate sobre la caza de trofeos en África, al igual que el caso de Corey Knowlton quien ganó una subasta con el Club de Safari de Dallas y pagó 350 mil dólares por los derechos de caza de un rinoceronte negro en Namibia.

Los que promueven este tipo de caza alegan que los fondos obtenidos a través de los permisos son una importante fuente de ingresos para la conservación de especies en peligro de extinción. Los detractores alegan que sólo del tres al cinco por ciento de los ingresos generados por la caza de trofeos realmente termina beneficiando proyectos y poblaciones locales, elemento imprescindible para controlar la caza furtiva, que ha sido un componente importante de la economía de Zimbabwe, y tiene fama de ser una actividad poco regulada. Se ha alegado que miembros del partido gobernante ZANUPF, del cual Robert Mugabe es miembro, suplementan sus ingresos a través de fomentar la caza furtiva de animales como elefantes y rinocerontes.

En 2013, cazadores furtivos supuestamente vinculados con el partido y altos funcionarios del departamento encargado de gestionar la vida silvestre usaron cianuro para matar a más de 100 elefantes en el parque nacional Hwange.

Si funcionarios estuvieron o no involucrados en la muerte de “Cecil”, lo dejo al criterio del lector. Lo cierto es que la corrupción ha sido y continúa siendo un grave problema tanto para países africanos como para México.

El gobierno de Zimbabwe ha respondido a la indignación colectiva sobre la muerte de “Cecil” con medidas concretas, lamentablemente demasiado tarde para el felino. Estas medidas, aunque necesarias, son como tapar el sol con un dedo. No olvidemos el origen de la demanda; mientras Estados Unidos, la Unión Europea y demás países no ejerzan políticas realmente sustentables como prohibir la importación de trofeos de caza, en pocos años muchas de estas especies serán cosa del pasado. La muerte de “Cecil” ha abierto los ojos del mundo, ojalá no quede como enojo pasajero y asumamos que la salvación de ésta y cientos de especies requerirá de un compromiso global.

melissa@defensoriaanimal.org

Twitter: @DefAnimalMX