Viernes 23.10.2020 - 03:37

La CNTE y su desprecio por la niñez

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El inicio de un ciclo escolar debería ser una gran celebración. Hoy esa celebración se oscurece, acechada por la amenaza de maestros que se declaran en paro con el propósito de presionar para que el gobierno satisfaga sus demandas.

Hoy se cumplen cien días desde que el 15 de mayo los maestros de la CNTE declararon el paro de labores en las escuelas a cargo de sus docentes afiliados. En esas escuelas el ciclo lectivo anterior quedó inconcluso y hoy, que da inicio otro, esas instalaciones seguirán cerradas.

Alrededor de cuatro millones de niñas y niños viven la indefensión ante la vulneración de su derecho a la educación. Parece ser que ese derecho y esa niñez son lo que menos importan a quienes dicen defender la educación pública y gratuita.

Prontos para la protesta, y dispuestos siempre a la violencia, al bloqueo y a la retención y quema de vehículos, eficaces para la destrucción de inmuebles, documentos y equipos de oficina, dicen luchar por la educación. Y su forma de probarlo es negando educación, evadiendo las aulas, cambiando el pizarrón por palos y piedras, la enseñanza por agresiones y la obligación magisterial por exigencias políticas y pecuniarias.

No defienden su fuente de trabajo porque ésta no está en riesgo. No al menos por la reforma educativa. Ellos la ponen en riesgo por faltar a su responsabilidad. Y lo que defienden no es su empleo; sino su negativa a todo lo que les signifique un esfuerzo. No a las evaluaciones, no al cambio, no a la mejora educativa. Dicen defender a la niñez y la dañan. Dicen defender la educación gratuita y la encarecen.

Han causado pérdidas económicas superiores a desastres naturales, han destruido infraestructura e inmuebles públicos, han puesto en peligro la producción, el comercio y el empleo y han humillado a docenas de personas. Todo ello grave, pero la más trascendente de las consecuencias de sus actos es el desprecio por niñas y niños, el pisoteo de sus derechos, el robo de un tiempo irrecuperable en la formación de una generación más de las que ha padecido directamente sus excesos.

No es casual que la niñez mexicana más rezagada sea la de los estados de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas. Durante décadas ya, esas entidades han carecido de movilidad social, la que sólo hace posible la educación, condenando a cientos de miles de familias a la perpetuación de la pobreza. Empeñados en que esos estados sigan en los últimos lugares del desarrollo, toman como bandera a sus víctimas.

No puede ser un maestro el que huye del aula y la sustituye por la violencia en la calle; no puede ser un educador quien vive del chantaje; no puede ser un constructor el que vive de la destrucción. No puede ser un defensor de derechos el que pisotea los derechos de otros; no puede ser un ejemplo el que extorsiona, ni un defensor del magisterio el que pisotea la primera y fundamental responsabilidad del magisterio.

Rescatemos el derecho a la educación de esos cuatro millones de niñas y niños. Recuperemos el sentido de celebración que implica iniciar un nuevo ciclo escolar.

Twitter: @mfarahg

Secretario general de la Cámara de Diputados y especialista

en derechos humanos.