La Corte y el veto migratorio de Trump

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Donald Trump tiene 167 días al frente de la Casa Blanca y sus desvaríos políticos comienzan a pasar factura. Todavía al inicio de la gestión se veía improbable que se aprobara el veto migratorio por dos motivos fundamentales.

El primero, porque atenta en contra de la primera enmienda constitucional; este argumento hizo que los Circuitos Cuarto y Noveno, respectivamente, desestimaran la disparatada idea del presidente Trump.

El segundo, más simple pero más humano, porque va en contra de los ideales que animan a la nación americana; legalizar el veto migratorio hiere de muerte la idea de igualdad y a la convivencia pacífica que tanto cuesta mantener.

Para que las tropelías de Trump ocurran se necesita la complicidad de la estructura política; y si bien es cierto que algunos le han plantado cara al Presidente, también es cierto que hay otros que han optado por el servilismo.

El nombramiento de Neil Gorsuch como “justice” de la Suprema Corte fue un movimiento estratégico para que avanzara el veto migratorio. Gorsuch, junto con Clarence Thomas y Samuel Alito, intentó que la propuesta del veto pasara sin modificación alguna. Por su parte, Ruth Bader Ginsburg, Stephen G. Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan se opusieron. Afortunadamente, John Roberts y Anthony Kennedy se unieron a éstos y aprobaron una versión restringida de la propuesta original.

La manera más simple de explicar esta división en la interpretación del veto por parte de los “justices” rebasa el ámbito jurídico y se inscribe, más bien, en los vértigos por los que atraviesa la política norteamericana actual. Más allá de las filiaciones partidistas o afinidades ideológicas, hay que distinguir entre los políticos profesionales y los lacayos del presidente.

No es sorpresa que Trump piense que los ministros, que el FBI o las agencias gubernamentales son, simplemente, sus empleados. Para un empresario convertido en presidente resulta imposible hacer la transición entre el lenguaje de la política y la gestión empresarial.

Sin embargo, lo que resulta inverosímil es que varios le hayan seguido el juego al presidente; algunos ministros —Gorsuch—, algunos medios de información —Fox News— o algunos políticos republicanos han decidido bailar la danza macabra que encabeza Trump y que empieza a mostrar tenebrosos resultados, como la aplicación restringida del veto migratorio.

Para que la democracia funcione correctamente es indispensable que los políticos profesionales sepan resistir a los devaneos del poder: que cada uno de los actores sea independiente del Ejecutivo y responsable de sus encargos.

En México vienen dos reemplazos en la SCJN y ya son muchos los que se están apuntando. Es importante que los candidatos tengan la estatura —moral, jurídica e intelectual— de sus antecesores; necesitamos que los relevos no sean caprichos del poder, sino garantía de independencia, en México y en Estados Unidos.

* Profesora Investigadora de la Universidad Anáhuac.

vlopezvela@gmail.com

Twitter:@ValHumanrighter