La cumbre del no

Realizan desfile de globos en Acapulco
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Salvo que exista información que desconozcamos, la reunión trilateral celebrada en Guadalajara no fue del todo provechosa.

Más bien podría decirse que fue una nueva oportunidad perdida, por la falta de certeza de la parte mexicana acerca de para qué quiere y cómo quiere un acercamiento con Estados Unidos y Canadá.

En el gobierno piensan que todo se reduce a un problema de comunicación, pues los medios no son capaces de darse cuenta de lo bien que lo están haciendo en todos los frentes, incluso en éste, el de las relaciones exteriores.

Desde luego que hay prensa de mala fe que descalifica por acto reflejo cualquier cosa que venga del gobierno. Pero la realidad es que en esta cumbre no hubo nada interesante.

Fue la cumbre de los “no”.

No al levantamiento de las visas; no al acuerdo migratorio.

Se desaprovechó hasta el hecho mismo de tener a Obama y Harper aquí. Se pudo haber montado, por ejemplo, el escenario para una caminata de los dos presidentes y el Primer Ministro por las calles de Guadalajara.

O una visita a las artesanías de Tlaquepaque, con saludos a transeúntes ocasionales o hasta elegidos.

Todo eso hay forma de hacerlo sin poner en riesgo la seguridad de los visitantes.

Así por lo menos se hubiera mandado la imagen al mundo de que México no está en llamas.

Comentaba ayer el ex embajador de México en Estados Unidos, Jorge Montaño, que la idea de una mayor integración de América del Norte, como se había planteado años atrás, estuvo ausente.

No se tocó el tema de los transportes de carga que van de México al norte del continente.

Ni un plan de recuperación de empleos en un sector que afecta a los tres países, como es el automotriz.

O tareas más sencillas, decía Montaño, como hacer más expeditos los trámites para cruzar la frontera.

Los temas prácticos que hay entre tres países que ocupan una enorme y privilegiada posición geográfica, no estuvieron presentes.

Si nosotros somos los más interesados en darle un sentido práctico a la construcción de un bloque norteamericano, ¿por qué no negociar una agenda que apunte en esa dirección?

Sólo hay dos respuestas: o en el gobierno piensan que así lo están haciendo bien, o que es opuesto a una integración de esa naturaleza.

Que piense que estamos mejor cerca de Nicaragua, Honduras, Venezuela y otros países del sur, y que es preciso ser mucho más distantes y prudentes en nuestra relación con los socios comerciales del norte.

Con esos atavismos ideológicos –si es que ahí está la respuesta–, seguiremos teniendo cumbres trilaterales cuyo único resultado concreto sea, como en ésta, la apertura de cursos de capacitación para policías mexicanos en Canadá.

phl@3.80.3.65

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