La emboscada contra los marinos

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Por:
  • julian_andrade

Me parece que fue José Luis Santiago Vasconcelos uno de los primeros funcionarios en advertir del riesgo de que los delincuentes estuvieran utilizando armas de asalto y material de guerra.

Como titular de la entonces Subprocuraduría de Investigación en Delincuencia Organizada, Santiago Vasconcelos ya intuía una escalada en la utilización de rifles de asalto, pero también de granadas e inclusive bazucas.

Esto suponía —y supone— un enorme desafío para policías, soldados y marinos, quienes no están en posibilidades, legales, de repeler las agresiones con la misma contundencia.

El uso de las armas de fuego está reglamentado y se tienen que seguir protocolos. Disparar implica una enorme responsabilidad y esto lo saben los uniformados, quienes muchas veces se ven envueltos en litigios y controversias.

Esto ocurre porque a veces se cometen errores, pero sobre todo porque los delincuentes aprovechan para hacer escándalo y así lograr beneficios legales si se vieron involucrados en un tiroteo.

Por regla general se actúa bien y en situaciones difíciles, como las que ocurrieron la madrugada del lunes en Nuevo Laredo, donde elementos de la Marina Armada fueron emboscados y atacados en tres ocasiones, con un muerto y 12 servidores públicos heridos. Fueron abatidos, también, cuatro presuntos delincuentes.

En la refriega también fallecieron, por desgracia, dos niñas pequeñas y sus padres. Los primeros reportes indican que los impactos fueron producidos por calibres que no son utilizados por las autoridades, pero las indagatorias están abiertas.

Quienes dispararon a los marinos son integrantes del Cártel del Noreste. Este grupo criminal surgió como producto de las divisiones de Los Zetas, generadas durante los últimos años y que responden al debilitamiento de esa organización.

Sin bien no tienen el alcance de antaño, las células que sobreviven son muy violentas y cuentan con una muy alta capacidad de fuego.

Es más, el aumento de los niveles de violencia en Tamaulipas responde a la disputa por el control territorial con otro grupo igual de tenebroso, Los Zetas Vieja Escuela.

En los ataques de este lunes se utilizaron armas capaces de perforar blindaje y que se obtienen, con relativa facilidad, en las armerías de Estados Unidos y luego ingresan a nuestro país como tráfico hormiga, por lo que no es sencillo detectarlas.

Hay que insistir en que una de las claves para la reducción de las actividades delictivas radica en controlar y restringir la venta de armas a lo largo de la frontera.

Sobre todo tomando en cuenta que el Cártel del Noreste y Los Zetas Vieja Escuela tienen presencia también en Eagle Pass, Laredo y McAllen.

Lo que ocurrió es muy grave, porque en pocas ocasiones se había desplegado una trampa de semejantes dimensiones contra los marinos. En tres ocasiones intentaron matarlos y eso sólo puede responder a un intento de los criminales por generar zozobra.