Viernes 10.07.2020 - 10:54

La falta de picante

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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En el futbol las reglas no escritas muchas veces son las que determinan un resultado a favor o en contra; confiarse con una ventaja de dos goles a cero o la convicción de que el último minuto tiene 60 segundos pueden hacer la diferencia entre perder una final o levantar la copa.

La provocación es otro factor que siempre está latente en todas las canchas de futbol y directa o indirectamente puede empujar una pelota a las redes.

En este misterioso arte de la provocación se nos vienen a la mente las actitudes de futbolistas como Cuauhtémoc Blanco o José Saturnino Cardozo cuando despertaban todo tipo de pulsiones en rivales y aficionados;

mentadas de madre, burlas, pellizcos, pisotones; también entrenadores como Hugo, La Volpe, Mourinho, que hacen de la provocación una parte esencial en sus estrategias para motivar a los propios e intimidar a los extraños.

Contrario a estos iconos del futbol nacional e internacional, el que maneja las riendas de la selección mexicana, Juan Carlos Osorio, presenta un perfil más del corte de un Enrique Meza o un Guardiola, quienes hacen del diálogo y paciencia su estilo en los banquillos; hasta que tarde o temprano el futbol mismo te lleva a perder los papeles; basta recordar el episodio en Copa Confederaciones del técnico colombiano que quería devorarse a los árbitros, un lapsus que costó una suspensión de seis partidos a Osorio.

Desde Honduras el diario deportivo Diez nos regaló una muy buena portada dedicada al entrenador del cuadro azteca, Juan Carlos Osorio: “Estás nervioso güey” era el encabezado con una foto del técnico colombiano durante un entrenamiento del Tri; y es que a la prensa deportiva y sus representantes de vez en cuando les gusta entrar a ese ruedo de provocaciones y burlas.

Durante este periodo de castigo se ha visto a un Osorio mucho más emocional; desde las alturas parece por momentos un aficionado más que sufre las constantes fallas del combinado mexicano; estos gestos y la solicitud de refuerzos a los clubes mexicanos para la ronda de eliminación directa en Copa Oro, en respuesta a lo que podría parecer una provocación de Estados Unidos con sus seis refuerzos de lujo, son señales que se pueden considerar positivas para un proceso que parece moribundo y que ha perdido a los últimos fieles creyentes del colombiano.

¿Será que por fin Juan Carlos Osorio romperá ese molde del buen hablar, de explicar conceptos e ideas y de llevar un diario de apuntes como un intelectual tomando café en la Condesa?

Una respuesta a su paisano José Luis Pinto, entrenador de Honduras, a su discurso “de que la Copa Oro está diseñada para que México llegue a la final” (que sea cierto o no, es otro debate) hubiera caído de maravilla para recuperar la simpatía del medio; a mi mente vienen las palabras de Guardiola que harto de las declaraciones de Mourinho previo a la semifinal de la Champions League en 2011 le contestó al portugués: “él es el que más sabe en esta sala de prensa y yo no puedo luchar contra eso, mañana 8:45 nos vemos en el campo”.

Ojalá que Osorio le pierda el miedo al picante, porque en el futbol a veces es necesario y muy sano enchilarse. Por lo pronto hoy a las 9:30 pm México y Honduras se verán en el campo.

dan.alonso@yahoo.com

Twitter: @dan_alonsov