La guerra es por “el corazón y la mente”

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Por:
  • larazon

En un memorándum de seguridad de la agencia Stratfor sobre la situación en Ciudad Juárez se señala que la guerra que vendrá será para “conquistar el corazón y la mente de los mexicanos”.

Uno de los más graves problemas que se enfrentan en Chihuahua, y en otras regiones del país es que los narcotraficantes se encuentran en posibilidad de reclutar a los jóvenes, de pagarles un salario y de investirlos de cierto poder.

El memorándum también señala que los narcotraficantes han aprovechado la falta de habilidad del gobierno mexicano (en todos sus niveles) para dotar a la población de niveles decentes de vida.

La organización criminal de los Zetas, por dar un ejemplo, promete a los policías y a los soldados el doble del sueldo y esto explica, en alguna medida, muchas de las deserciones.

La naturaleza del tráfico de drogas y los recursos de los cárteles permiten “mejor paga por menos salario”.

Otra tarea que se tendrá que enfrentar es la de desalentar “la admiración” que existe por el estilo de vida de los narcotraficantes entre la juventud.

La nueva guerra tendrá que ser más sofisticada y centrada en una buena propuesta de futuro para los jóvenes que conviven con el fenómeno del tráfico de drogas.

En “el corazón y en la mente” también hay un importante campo de batalla, ya que el desmonte de la influencia de los narcos tendrá que estar acompañado del predominio de una cultura de la paz y de la ley.

Una parte de la protección que reciben los grupos criminales tiene que ver justamente con los patrones de comportamiento que generan los cárteles en las regiones en que están establecidos.

A nivel de estrategia, la seducción es también importante. ¿Qué le ofrecerán la sociedad y el gobierno a los jóvenes tentados por los sicarios?

Es evidente que se tienen que construir las posibilidades de un futuro mejor, donde el comportamiento dentro de la legalidad sea recompensado.

Mientras no quede claro que quienes construyen su riqueza fuera de la ley deben ser marginados de la sociedad, poco se va a avanzar en ese aspecto.

En Brasil y en Colombia se han hecho esfuerzos interesantes que pueden servir de ejemplo para revertir la peor fase del sicariato: la del reclutamiento de personas cada vez más jóvenes.

En México existen alrededor de 5 mil pandillas, conformadas, en su mayoría, por jóvenes de entre 14 y 25 años. Ahí hay una buena tela de dónde cortar y más vale que lo vayamos haciendo.

Cambiar las expectativas y conquistar corazones y mentes serán, sin duda, uno de los focos más importantes de la ya larga y costosa guerra contra el narcotráfico.

juljard@yahoo.com.mx

agp