La herencia del Chapo Guzmán

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • Carlos Urdiales

A todos nos va a dejar muchas historias filtradas por episodios, por entregas, piezas de un rompecabezas histórico. Anécdotas sobre su traslado aéreo del penal federal del Altiplano, en el Estado de México, a una cárcel certificada en Ciudad Juárez, Chihuahua, en la orilla de su destino final: Estados Unidos.

Acompañado por altos funcionarios encapuchados, mudos, que, durante la supervisión personal del viaje sin retorno, se comunicaron sólo por escrito, con tarjetas, sin hablar, sin dejarse retratar por los ojos y la mente del capo.

Tras su última reaprehensión y reclusión en la otrora prisión de Almoloya, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera vivió el rigor de la máxima seguridad, vigilancia permanente sin día sin noche, por eso los lamentos de sus abogados “lo van a volver loco, colapsará por falta de sueño, un estado inhumano”. Encontraron voceros.

Historias que venden y conmueven, los derechos humanos del criminal terminaron por obligar a espaciar la revista presencial de pie y nocturna. Entonces sus vigías, presentes y remotos, le encadenaron una extremidad a la cama de cemento para impedir cualquier posibilidad de magia escapista, seis horas corridas de sueño, reloj en mano. Última victoria del delincuente.

Firmada su extradición a Estados Unidos por la canciller Claudia Ruiz Massieu, a los abogados de Guzmán Loera les queda pelear aquí y negociar allá. En México amparos y lastres procesales según convenga para alargar (o no) el tiempo antes de ser entregado a los gringos.

Allá, con abogados cobrando en dólares, ofrecer cooperación a cambio de una reclusión menos rígida que aquella que le aguarda si va a una prisión SuperMax, de ésas donde ni el aire se escapa.

El Chapo Guzmán nos heredará en vida libros, películas y entrevistas formales o clandestinas, inspiración para thrillers y series de televisión, hasta emotivas sociedades tequileras para trascender a Hollywood, su cine, fama, glamour y frivolidad.

Sin embargo, el narcotraficante también deja una larga estela de sangre y dolor eterno en cientos, miles de personas que se cruzaron por su camino, oficio y temperamento. Matarife. Un desprestigio global, una perversa marca nacional.

Entre 2 mil y 3 mil son las víctimas mortales que presume El Chapo, según las versiones de elementos de seguridad federal que lo escoltaron. Autoridades de México y de Estados Unidos estiman que sobre sus hombros pesan por lo menos 70 mil muertos y 26 mil desaparecidos, resultado de la lucha entre su organización y los distintos grupos del crimen organizado.

En 2012 Kate del Castillo dijo por Twitter a El Chapo: “Tú puedes hacer el bien, eres un hombre poderoso”. En su encuentro personal, a solas, lejos de Sean Penn, cuentan que la reina de novela le confió: “nuestro proyecto servirá también para resarcir, de alguna manera, a las víctimas del crimen organizado, amigo, ¿cómo ves?”. Herencia imborrable.

urdiales@prodigy.net.mx

Twitter: @CarlosUrdiales