La idea de Aguilar Camín y la idea de Woldenberg

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Por:
  • larazon

El debate para el futuro político de México, abierto por Héctor Aguilar Camín y otros intelectuales en favor de un régimen presidencial democrático y fuerte, se enriqueció este fin de semana con la propuesta para un régimen parlamentario, planteada por otra corriente de pensamiento, en la que sobresale José Woldenberg.

Es de aplaudir que, en el momento actual de la transición mexicana, esta discusión se dé primero en la comunidad intelectual, siempre que luego se produzca en el orden político.

“Equidad social y parlamentarismo. Argumentos para el debate de una época” viene del Instituto de Estudios para la Transición Democrática y es amparada por Woldenberg, Lorenzo Córdoba, Raúl Trejo Delarbre, Ricardo Becerra y Rolando Cordera.

Privilegia el parlamentarismo y lo expone así:

1.-Las mayorías son previas al gobierno; producen naturalmente al gobierno y no hay que construirlas mediante trucos institucionales.

2.-Fuerza la negociación y la naturaliza, la normaliza en el Congreso y en el gobierno.

3.-No necesita desplazar o cancelar al pluralismo real; lo admite y lo incorpora.

4.-Evita la permanencia de gobiernos zombis: que no tienen mayoría ni la pericia o la capacidad para seguir ocupando la dirección estatal y son naturalmente desplazados.

5.-Despresuriza y normaliza el momento electoral, pues lo importante es la votación por partido (no por la persona) y es la negociación congresual la que decide quién ocupará la primera cartera.

6.-Separa claramente la representación del Estado de la jefatura del gobierno.

Mientras, la propuesta de Héctor, Federico Reyes Heroles y Jorge Castañeda, planteada en el desplegado No a la generación del No y sostenida por 63 firmas, va por un régimen presidencial que genere mayorías y permita gobernar al Presidente:

—Reelección de diputados y senadores.

—Segunda vuelta en la elección presidencial.

—Iniciativa preferente para leyes secundarias.

—Referendo para cambios constitucionales.

—Candidaturas independientes.

La que aboga por el parlamentarismo parece más una provocación intelectual que una idea con posibilidades reales, pues requiere cambiar al país desde sus cimientos éticos, conceptuales y políticos.

Y enriquecerá más la discusión cuando explique cómo conseguir el parlamentarismo en un país donde, hoy, el Presidente está tan limitado por el Parlamento que ni siquiera puede entrar al Congreso.

En cambio, la idea de Aguilar Camín es más práctica y ya provocó un debate tan fértil que Ackerman la considera “salinista”, Carreño Carlón, “zedillista”; Muñoz Ledo, “calderonista”, y, Fernando Escalante, “ajena a la voluntad de los políticos y propia de desacuerdos reales en la sociedad”.

Como sea, lo mejor de ambas es que demuestran la buena salud del debate intelectual mexicano, encabezado en este caso por dos figuras que es una fortuna tener entre nosotros en el cenit de su inteligencia: Héctor Aguilar Camín y José Woldenberg.

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Twitter: @ruben_cortes