La lógica y el fútbol (1ª parte)

La lógica y el fútbol  (1ª parte)
Por:
  • larazon

En todos lados la pregunta es la misma: ¿Hasta dónde podrá llegar la selección de México en este Mundial?, Uno quisiera tener una respuesta interesante y diferente que aclarara el panorama.

No siempre se puede. Primero porque el futbol, pese al cientificismo con el que es tratado por algunos en los últimos años, sigue teniendo mucho de azaroso.

Por más que un entrenador pretenda controlarlo todo, haya realizado la mejor preparación, elegido a los futbolistas de mayor calidad o que mejor se adapten a su esquema, casi siempre un equipo queda en algún instante a expensas de las circunstancias. Hasta un equipo “perfecto” como el Inter de Mourinho hubiera mandado al universo de lo inútil todo su elogiado y eficaz trabajo defensivo si Bojan Krkic, con su 1.70 mts, hubiera rematado con dirección a gol un cabezazo que conectó a sólo tres metros de la portería.

Otro factor que hace arriesgado ser categórico en un pronóstico es que en un torneo corto, como un Mundial, hay factores anímicos a veces incontrolables que también condicionan a los competidores; una victoria fortuita puede bastar para inflar oportunamente el ego a futbolistas que no se sentían confiados antes de un encuentro. Y, por si eso no bastara, hay pocas selecciones en el mundo que ofrezcan un rostro tan camaleónico y voluble como la de México, un equipo cuyo volumen de juego varía más que la cotización del dólar en nuestro país. Muchas veces los periodistas —me incluyo— cometemos el error de creer que en el futbol el balón se mueve apegado a cierta lógica humana, y que el equipo que acaba por lograr el objetivo o conquistar un título lo consigue siempre como un premio a un ejemplar comportamiento en todos sus niveles. Es noble creer que siempre ganan los buenos; sin embargo, hay algunos malos directivos o ciertos entrenadores poco trabajadores y hasta jugadores con escaso profesionalismo, que en cierta ocasión han tenido acceso a la gloria y viceversa. Por eso Dinamarca, pese a tener 10 años con un mismo entrenador, o Costa de Marfil, que apenas suma 100 días de trabajo bajo las órdenes de Sven Goran Eriksson, aspiran legítimamente a lo mismo en Sudáfrica 2010. Y por eso el Tri, pese a haber tenido cuatro entrenadores en los últimos cuatro años, puede con algo de suerte mejorar lo sucedido en Alemania 2006, donde pese a completar el ciclo con un mismo entrenador por primera vez en 40 años, se llegó a la misma instancia a la que se arribó en los anteriores tres Mundiales. Desde la óptica del sentido común, alguno tiene derecho a dudar que efectivamente el Tri dé un paso más allá de donde ha llegado recientemente y a preguntarse: ¿Ha progresado el futbol mexicano lo suficiente en estos últimos 4 años como para mejorar su labor en el Mundial?

La respuesta puede ser un rotundo no, si se mira el nivel del torneo interno, o un evidente sí, si se reconoce el aumento de jugadores mexicanos en el extranjero. Pero esa lógica no necesariamente impera cuando rueda el balón y menos en un torneo tan breve en el que a veces son minucias las que distinguen a los ganadores del resto.

witkerjor@yahoo.com