Miércoles 23.09.2020 - 01:24

La lucha por el rating

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Raymundo Riva Palacio

PRIMER TIEMPO: ¡Péguenle a Robocop! De la patada, porque no puede describirse de otra forma, cómo le ha ido en estos días al secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna. El villano favorito de la clase intelectual, de los políticos, ajenos y propios, y galvanizador de todos los rencores, odios, humores y lo que se atraviese por el ánimo de los mexicanos, es un imán de controversias. García Luna viajó a Bogotá la semana pasada para recibir, junto con John Morton, director de ICE (la policía de Inmigración y Aduanas) en Estados Unidos, una condecoración. Estaba enterado el secretario, desde que recibió la invitación de viajar, que estaba en una terna para recibir la condecoración, pero sólo hasta el 17 de mayo, en la víspera de viajar, le confirmaron que se la darían. No gestionó el permiso legal ante la Comisión Permanente, que sesionaría horas después, y tampoco parecía muy atinado —en Colombia se entrenan los pilotos de los Black Hawks dentro de la Iniciativa Mérida— cancelar todo. Comedido, el gran amigo del presidente Felipe Calderón, el presidente colombiano Fernando Santos, estampó la medalla en el pecho de García Luna. La maldición le llegó al Robocop mexicano, porque no tuvo el cuidado de precisar, como lo hizo cuando le cayó el diluvio, que la había recibido en custodia mientras se tramitaba el permiso legal. Los diputados perredistas exigieron a gritos su renuncia y algunos, incluso, que se le quite la nacionalidad mexicana por violar la Constitución. Al grito de ¡línchenlo! Volvieron a levantar la tolvanera sobre un tema de fondo pertinente: el descuido del protector de la Ley para violar la Ley. La discusión es pertinente para determinar si fue un descuido jurídico o un gesto autoritario. No lo sabremos, porque la radicalización onomatopéyica de toda discusión impide ventilar las controversias al no colocar en su justa dimensión cada polémica. Hay tantos gritos tan fuerte por todo, que a veces hasta parece adrede para evitar entrar al fondo de las cosas.

 SEGUNDO TIEMPO: La Policía Federal también juega dominó. La semana pasada corrió en redes sociales que la serie El Equipo, que personifica a agentes de la Policía Federal, y recrea acciones reales, apoyada por la Secretaría de Seguridad Pública Federal, terminaba sus transmisiones. Su productor Pedro Torres no recordó por medio de twitter, que sólo tendría 15 capítulos en su primera temporada, y menos aún aclaró si habría una segunda. En todo caso, eso está por verse. Televisa, que transmite la serie, tendrá que tomar una decisión comercial, porque El Equipo no resultó tan atractiva para el televidente como se esperaba. Su rating roza apenas el 40% de la telenovela que la precede, El Triunfo del Amor, que llega al 23% de audiencia. El Equipo es la telenovela carrier de El Noticiero, el principal informativo de Televisa, que ha visto como los ratings de su conductor estrella Joaquín López Dóriga empiezan a empatar con los de su adversario en TV Azteca, Javier Alatorre, por las bajas audiencias de la serie policiaca. Las televisoras buscan tener muy buenos carriers —muchas veces telenovelas— para que cuando arranquen los informativos dispongan de altas audiencias, y aunque pierdan audiencia conforme pasa el tiempo, al promediarse el rating, sobre lo cual venden anuncios, la media resulte atractiva para los anunciantes. El carrier es la clave del ingreso en los noticieros de televisión, y El Equipo no le ha hecho ningún bien a El Noticiero, en beneficio directo de Hechos de TV Azteca. Cuál será la decisión de Televisa sobre la serie no se sabe. Pero qué importa. El rating, como todas las cosas aquí, también se politizará y en ese contexto se hará la interpretación si sobrevive o cancelan la serie..

 TERCER TIEMPO: Vaya con las latas de Agustín. Vaya sorpresas nos trajo de manera colateral un asunto se índole sexual que involucra al ahora ya ex director-gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn. Mientras los países europeos reclamaban para sí el cargo, como desde los acuerdos de Bretton Woods al terminar la Segunda Guerra Mundial, y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) alegaban que eso era obsoleto, y que por su peso financiero podían reclamar el cargo, el conejo salió de la chistera y apareció Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, propuesto por quien no pertenece a ninguno de los dos bloques, México. Con el reconocimiento de Carstens en el mundo —ya fue número dos en el FMI—, se convirtió en el gran adversario de la número uno en la lista Christine Lagarde, la ministra de Finanzas de Francia. En los terrenos mexicanos de la conspiración, parece una carambola de muchas bandas. La primera es si el gobierno de Felipe Calderón se siente en condiciones de proponer a Carstens al mismo tiempo de colocar en la parrilla de salida de la sucesión presidencial al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. Ellos manejan la macroeconomía, ¿y ya no estarán en otoño? Si la macroeconomía mexicana, que marcha bien, se sustenta en las inversiones y capitales peregrinos, ¿seguirían llegando si quienes les dan confiabilidad se van? Otra es si Estados Unidos, que no le gusta del todo el viejo arreglo del FMI para Europa y el Banco Mundial para ellos, y menos aún los franceses, o Lagarde, a la que no le ven estatura técnica para la institución, prefieren a Carstens educado y entrenado por ellos en Chicago, casado con una estadounidense, y que podría pasar como una pieza de países emergentes. ¿Es una jugada de Washington? ¿Es autosuficiencia en Los Pinos? No hay que hacerse bolas. Carstens fue nominado porque desde que cayó Strauss-Kahn, presionó tanto al gobierno para que lo nominaran, que la única forma de quitárselo de encima fue, precisamente, nominándolo. Eso es política de altura. ¡Sí señor!

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