La mano izquierda de Amalia Garcia

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Por:

Mónica Garza

Con la Ciudad de México a sus pies desde su despacho del onceavo piso del nuevo edificio que alberga la Secretaría del Trabajo del Distrito Federal, Amalia García, una de las políticas más emblemáticas en la historia de la izquierda mexicana, cumple un mes en su nuevo cargo como secretaria.

Nuestra cita en su oficina se fijó al caer de la tarde. Ella llegó puntual y saludando entusiasta a sus nuevos colaboradores, que por cierto, son herencia de su antecesora, Patricia Mercado.

Mónica Garza: Uno siempre necesita a su gente de confianza. ¿Usted no se trajo a nadie?

Amalia García: Yo confío en la capacidad de la gente. No ando con un equipo para todos lados , excepto tal vez mi secretaria particular .

Mónica Garza: Además a lo largo de su vida política habrá tenido que aprender a viajar ligero, pues se cambia con facilidad de aliados, incluso de amigos…

Amalia García: Lo que yo no cambio son mis causas. Yo creo en la congruencia con las convicciones personales. La lucha por los derechos de las mujeres, yo sé que las jóvenes lo verán como la prehistoria, pero eran batallas que librábamos cuando ni siquiera era tema de debate. Hablar de igualdad de las mujeres era prácticamente imposible.

La decoración de la nueva oficina de la también ex gobernadora de Zacatecas es austera, pero no faltan los detalles que le recuerden sus mejores batallas por la izquierda mexicana.

Destaca particularmente una fotografía en blanco y negro donde ella es la única mujer —y muy joven— entre un grupo de hombres que encabeza una marcha del Partido Socialista Unificado de México, a principios de los años ochenta. En la foto aparecen Arnoldo Martínez, Gilberto Rincón Gallardo, José Woldenberg, Pablo Gómez, Rolando Cordera, Miguel Ángel El Ratón Velasco, Demetrio Vallejo… ¡Cuánta historia de la historia!

Amalia García: Yo comencé a participar políticamente desde los 17 años y no he parado desde entonces. Empecé estando en la preparatoria, con un texto que me cayó en las manos, El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir, realmente me sacudió. Yo pertenezco a una generación de batallas por la igualdad. Otra de mis causas es la democracia, porque cuando yo empecé no había pluripartidismo, sólo había PRI.

Un PRI al que pertenecía su padre, Don Francisco E. García, político zacatecano que gobernó su estado a finales de la década de los 50, y luego fue embajador de México en Guatemala, Filipinas, Polonia y República Dominicana.

Amalia García: Yo me regresé a vivir a Zacatecas a casa de unos tíos y me inscribí en la Universidad Autónoma de Zacatecas y ahí es donde me afilio al Partido Comunista.

Mi padre era entonces embajador en República Dominicana y su reacción fue extraordinariamente respetuosa.

Mónica Garza: Biografías de Amalia García hay muchas. Unas dicen que usted anduvo de guerrillera. ¿ Es cierto?

Amalia García: (Suelta una carcajada) ¡No! A lo mejor en las ideas… Pero sí tuve amigos que decidieron irse a la guerrilla. Se desesperaron porque no veían la posibilidad de que hubiera democracia. Y varios de ellos

perdieron la vida.

Dicen que fue en sus andadas “clandestinas” cuando Amalia conoció a Sergio Corichi, un joven recién graduado de la Facultad de Economía de la UNAM que llegó a dar clases en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Ella tenía 19 años, él 28 y venía de la Ciudad de México y la efervescencia del movimiento estudiantil. Sus coincidencias ideológicas los llevaron al amor y un par de años después se casaron. Fijaron su residencia en el Distrito Federal y luego en la ciudad de Puebla donde él fue maestro universitario. Ahí nació Claudia, la única hija de este matrimonio que terminó cuando Amalia se topó con el movimiento feminista.

Mónica Garza: ¿Ahí ya no cabía un marido?

Amalia García: Sí cabía, pero ya mi actividad era de tiempo completo, dedicada a la participación política en el partido. Yo soy parte de una generación donde las mujeres estaban, no digo que solas, solteras es la palabra más adecuada. Yo sentía mi vida llena de deseos e ilusiones de cambiar al país, de comprometerme con las transformaciones.

Mónica Garza: ¿Y qué pasaba con su hija Claudia?

Amalia García: Me la llevaba a todos lados. Mis amigas del movimiento feminista y de la participación política recuerdan que yo siempre cargaba una gran bolsa con cuentos, juguetes y colores. La llevaba para todos lados.

Mónica Garza: ¿Nunca ha vuelto a enamorarse?

Amalia García: Cuando yo fui gobernadora, mi hija me decía “madre, ¿porqué no te consigues un novio?”. Y yo le decía: “Mientras yo esté aquí, soy como una monja”. Porque el costo para las mujeres en lo que tiene que ver con su vida privada cuando están en la vida pública, es muy alto. Decidí no volver a tener una relación

permanente.

Mónica Garza: ¿No es muy duro optar por eso?

Amalia García: Pues sí, pero es parte de la vida de una mujer en el ámbito público de una generación.

Mónica Garza: ¿Se arrepintió?

Amalia García: No. Siempre me he sentido muy entusiasmada por

lo que hago.

Amalia García fue una de las fundadoras del Partido de la Revolución Democrática y en 1999 se convirtió en su líder nacional. Pero su gran hazaña ocurrió en 2004, cuando contra viento y marea —incluso perredista— se convirtió en la primera y hasta hoy la única mujer en gobernar el

estado de Zacatecas.

Mónica Garza: ¿Cómo describiría su ciclo como gobernadora?

Amalia García: De entrega total

Mónica Garza : Y de polémica ¿no?

Amalia García: Cuando uno está en la vida pública siempre habrá debate. No se quién no tenga opiniones diversas sobre su responsabilidad.

No conozco

ningún caso.

La actual secretaria del Trabajo del Distrito Federal tiene una larga historia de desencuentros con el también zacatecano Ricardo Monreal Ávila, hoy delegado entrante de la Delegación Cuauhtémoc. Fue su compañero de partido y un antecesor que no la quería en el gobierno de Zacatecas, y luego se convirtió en uno de sus principales detractores. Pero en sus actuales posiciones políticas tendrán que trabajar

de la mano. ¿Podrán?

Amalia García: Entre mis decisiones de vida está poner por delante la posibilidad del diálogo y del acuerdo. Incluso me han calificado en el propio PRD como una mujer partidaria del diálogo y de la búsqueda de acuerdos. Y no por beneficios personales, siempre en función de lo que beneficie a la gente.

Mónica Garza: ¿Y ya tuvo ese diálogo con Ricardo Monreal?

Amalia García: No. Pero en algún momento se dará, igual que con otros y otras, como Xóchitl Gálvez, a quien ya recibí aquí. Ella me buscó y tuvimos una reunión muy cordial y muy respetuosa. Nos conocemos desde hace muchos años.

Mónica Garza : Usted fue líder nacional del PRD y conoce perfectamente la forma en la que su partido

se fue fracturando.

Amalia García: Pero conozco también la forma en la que se fue uniendo. Yo vengo de una historia de la izquierda que a lo largo de años fue sumando y creciendo. El PRD fue la gran confluencia de millones de hombres y mujeres que veníamos de distintos lados.

Amalia García: Un elemento de cohesión fue que coincidíamos en objetivos sustanciales para México, pero otro fue el reconocimiento de nuestra diversidad de visiones. ¿Qué es lo que sucedió con el PRD? Que ese reconocimiento a la diversidad dejó de existir. Desde mi punto de vista el hecho de esta diversidad y que los estatutos establecieran el derecho a formar corrientes de opinión que se transformaron en grupos estancos. Creo que la existencia de grupos estancos no puede ser. El país tiene que tener una izquierda en el PRD que recupere su espíritu fundacional, su compromiso con la gente. Yo creo que se ha perdido.

Mónica Garza: ¿Usted a quien elegiría como nuevo dirigente del PRD?

Amalia García: Yo no elegiría en función de nombres sino de ¿qué están proponiendo? Porque decir que es fundamental un cambio generacional, a mí no me parece que sea la causa única ni principal. ¿Dónde está el debate de hacia dónde

debe ir el PRD?

Hay una definición de política de Massimo D’Alema que repito con cierta frecuencia: “Política es la capacidad para influir en los acontecimientos”. El PRD tiene que hacer política. Influir en los acontecimientos en un sentido que beneficie a México. Eso es lo que debería de estarse debatiendo.

Es necesario que en México, y hablo de todos los partidos políticos, contribuyan a enriquecer la vida política del país. El debate nacional es tan pobre actualmente…

Con esa reflexión concluye nuestra charla la política zacatecana, que asegura que cada vez que planea relajar su paso por el ejercicio público la vida no se lo permite. Así sigue sumando capítulos a su historia, que platica con su voz suave, sin alteraciones, como si estuviera contando un cuento.

monica.garza@razon.mx

Twitter: @monicagarzag