Miércoles 23.09.2020 - 12:09

La manzana de Elba Esther

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Pablo Hiriart

La educación termina este sexenio como terminó en el anterior, en crisis.

Los maestros de la sección 22 de Oaxaca en huelga indefinida a partir del lunes y un millón 300 mil niños sin clases en ese estado.

Ahora no tienen el pretexto de Ulises Ruiz y el problema sigue igual.

No tardan en unirse los maestros de Michoacán para decir, a coro, no a todo.

¿De qué se trata? De crear problemas en tiempo de elecciones. De que el Presidente Calderón no acabe bien su sexenio. De montarse en la ola anti Elba Esther.

A nivel nacional la crisis se evidenció el “día del maestro”, cuando Gordillo adujo en Los Pinos que el fracaso del diálogo con la SEP (y el rechazo a la evaluación) se originó por las ambiciones políticas de la entonces secretaria Vázquez Mota.

Eso no es verdad. Elba Esther hizo el acuerdo para la evaluación universal de maestros con Josefina. Con ella lo firmó. Lo rompió ahora, años después.

Así es que llegamos al final del sexenio con una gran pobreza de logros educativos.

No se someten a concurso las plazas de directores.

Tampoco hay evaluación universal de maestros.

Las escuelas no están conectadas a Internet. Y el inglés intensivo desde preescolar a secundaria simplemente no existe.

Buscar culpables individuales es una tentación. El nombre de Elba Esther se viene de inmediato a la mente.

Algo hay de eso, pero sólo es una parte y quizá no la mayor.

Lo que Gordillo ha obtenido en favor de su gremio lo ha hecho porque ese es su papel: lograr mejores condiciones y canonjías para los suyos.

Y quien se sienta enfrente de ella en la mesa de negociaciones, es decir el gobierno, está para promover la calidad de la educación y que ésta llegue a todo el país.

Elba Esther no le puso una pistola en la cabeza a su contraparte para que le entregaran la subsecretaría de Educación Básica y una parte del gabinete.

No les puso una pistola, sino una manzana. Una manzana envenenada: ganar elecciones, dividir al PRI, doblegar al PRD.

Y al final del sexenio tenemos esta triste realidad: no hay mejores maestros ni mejor infraestructura en los planteles.

Lo pasado (y presente) ahí está, a manera de ejemplo de un fracaso que no debe continuar.

Pero si en el próximo gobierno piensan que todos los males de la educación se deben a Elba Esther, volveremos a fracasar.

Se necesita un proyecto educativo claro. Voluntad para sacarlo adelante. Talento para hacerlo sin mayores turbulencias. Y desmontar feudos sindicales, de uno y otro color, como parte de un proyecto, no como un fin en sí mismo.

phl@3.80.3.65

Twitter: @phiriart