Viernes 18.09.2020 - 09:09

La marcha contra el gobierno

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Seguramente muchos marcharon por la paz, pero fue una marcha contra el gobierno.

Javier Sicilia interpretó el silencio de los peregrinos que salieron desde Cuernavaca, y dijo en el Zócalo que “si Calderón nos escuchó debe cesar a García Luna”.

En la plancha del Zócalo el grito era ¡Fuera Calderón!

Poco antes la demanda era aún más belicosa: “¡Muera Calderón!”.

Sí, una marcha por la paz exigía la muerte de una persona. Y esa persona es el Presidente de la República.

La exaltación se calmó a petición de Sicilia y quedó en un “¡Fuera Calderón!”.

No hubo un reclamo contra los narcotraficantes y asesinos.

Ni una señal de que los repudiamos.

Al contrario, hubo dispensas sociológicas para los narcos de parte de Javier Sicilia, pues según él no deben ser vistos como un problema criminal, sino como un asunto de salud pública.

Cuando en España se han organizado marchas por la paz, son en repudio a los criminales de ETA y contra los violentos.

No ha habido una sola marcha para demandar la salida de funcionarios o del Presidente del gobierno español por la violencia de ETA.

Aquí sí, porque la intención no es marchar contra los violentos.

Se marchó contra el gobierno, y concretamente contra Felipe Calderón y Genaro García Luna.

El grito de “¡Fuera Calderón!” será cambiado, en menos de dos años, por otro que pida “juicio a Calderón”.

Eso está más anunciado que las lluvias del verano.

Lo malo para los actuales gobernantes es que quienes van a pedir su enjuiciamiento son los que ellos han buscado como aliados políticos.

Allá ellos y sus errores reiterados por la obsesión que los anima.

Lo verdaderamente preocupante es el tufillo sedicioso que tuvieron los mensajes de la marcha.

Fuera Calderón.

Las del 2012 serán “las elecciones de la ignominia”.

Abajo el Congreso, que no sirve para nada.

Abajo los partidos, que son filiales del narco.

Y el Ejército a sus cuarteles, porque ya van 40 mil muertos.

A eso le llamaron “marcha por la paz”.

Entre los pacíficos estaban el SME, que golpea trabajadores de CFE, sabotea el servicio de luz, ataca físicamente a periodistas, quema vehículos de particulares, apedrea autobuses.

Ahí iban los macheteros de Atenco, que impusieron su voluntad minoritaria a través de la violencia, al bloquear la construcción del aeropuerto metropolitano.

También marchó el EZLN, que atacó por la vía armada al Ejército para derrocar al gobierno en 1994.

Su pacifismo no es creíble. Se vistieron con piel de oveja para ser aceptados por una sociedad que, con razón, está harta de la violencia.

La del domingo fue una marcha contra las instituciones y contra el gobierno.

Pretenden que sea el inicio de una desobediencia civil a nivel nacional.

phl@3.80.3.65

Twitter: @phiriart