Martes 22.09.2020 - 12:36

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El último Estudio Económico de la OCDE sobre México no sólo es un diagnóstico de la situación del país, sino un compendio de recomendaciones para un mejor crecimiento.

Existen organismos internacionales cuyos análisis trascienden la coyuntura y apuntan hacia las tendencias de mediano y largo plazo. Ese es el caso del Banco Mundial (worldbank.org) que en un informe liberado ayer describe los grandes rasgos de la economía en el mundo para el 2025, un ejercicio al que no estamos acostumbrados.

En su “Horizontes del desarrollo global 2011. Multipolaridad: La nueva economía mundial”, el organismo financiero estima que para ese año (el 2025) seis grandes países emergentes representarán más de la mitad del crecimiento mundial total. Brasil, China, India, Indonesia, Corea del Sur y Rusia, contribuirán a impulsar el crecimiento en los países de ingreso bajo mediante sus operaciones comerciales y financieras. De México se dice que será un centro de crecimiento con menos empuje de lo que se esperaría, dado el tamaño de su economía.

También ayer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publicó su Estudio Económico de México (oecd.org), donde destaca que el país está viviendo una sólida recuperación y eleva a 4.4% su tasa de crecimiento para este año; sin embargo, también advierte en una perspectiva de mayor plazo que el crecimiento será menor y seguirá la lenta convergencia hacia los niveles de vida promedio de la OCDE.

Recomienda que en buenas épocas en materia económica, el país tome medidas para aumentar la productividad y la calidad de vida. Detalla reformas estructurales para hacer frente a la volatilidad macroeconómica, a la competencia limitada de un conjunto de sectores económicos y a las debilidades que persisten en el sistema educativo.

Pero en el documento no hay abstracciones. Se presentan recomendaciones puntuales para apoyar la recuperación y estabilizar la economía; para aumentar la eficacia y la eficiencia del gasto público y de los impuestos; para reducir la informalidad; para simplificar la regulación empresarial; para fortalecer la competencia, y para mejorar la calidad de la educación.

Algunas de éstas son polémicas, otras políticamente complejas, pero ahí están en blanco y negro para ser consideradas.

manuel.herrera@3.80.3.65

Twitter: @DarkEconomist