Miércoles 23.09.2020 - 03:16

La UNAM y el heroe de la gasolinera

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El gran humanista y jurista Luis de la Barreda ha tenido el gran gesto (otro en su incansable lucha por la justicia en nuestro país) de sumar a la UNAM al propósito de que el Senado reivindique a los ciudadanos de a pie y conceda la Medalla Belisario Domínguez a un hombre sin historia…

… Sin el tipo de historia que escogieron los senadores para otorgar desde 1954 la máxima condecoración de la Cámara Alta y del Estado mexicano: políticos, intelectuales, artistas, científicos, empresarios, académicos, economistas, médicos…

Porque el candidato del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, que coordina el doctor De la Barreda, es un hombre común: Gonzalo Rivas era empleado de una gasolinera en la caseta de Chilpancingo, carretera México-Acapulco.

El 12 de diciembre de 2011 Gonzalo Rivas sufrió quemaduras que le causaron la muerte en agonía, después de intentar apagar un incendio provocado por normalistas de Ayotzinapa en una bomba despachadora, durante una manifestación en la que robaron tráileres y autobuses.

Con la bomba incendiada, Gonzalo Rivas corrió y cerró las válvulas de los ductos de alimentación, con lo cual evitó que volara por los aires la gasolinera. Luego fue a apagar la bomba y un recipiente con combustible estalló. Tres semanas después murió en un hospital del IMSS.

Los estatutos para otorgar la Medalla Belisario Domínguez establecen que es para aquellos mexicanos que se han distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra patria o de la humanidad.

Es por eso que el Senado tiene la oportunidad de elevar a un hombre común como Gonzalo Rivas a esa categoría, de reconocer en su valor por la vida de decenas de otros mexicanos “un acto de virtud en grado eminente, como servidor de nuestra patria”.

Lo argumenta de manera meridiana el doctor De la Barreda en la petición del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM:

“La presea se conferirá en vida o muerte de manera póstuma… A Gonzalo le costó la vida su acción, pero sin ella se hubiera producido la explosión de los tanques subterráneos de la gasolinera, la que hubiese causado muertes y daños incalculables”.

El mayor impulsor del “héroe de la gasolinera” fue el líder del 68 Luis González de Alba, suicidado el pasado 2 de octubre. Terminó así su última columna en Milenio: “¿Te habrán arrebatado la Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ, Gonzalo Rivas Cámara, que salvaste cientos de vidas a costa de la tuya?”

Confiemos en que no. Para ello se han juntado grandes humanistas como el doctor De la Barreda y, con él, la UNAM.

Y los senadores tienen una hermosa oportunidad para reivindicar a los hombres sin historia.

Twitter: @ruben_cortes