La vida inmoral de la pareja ideal

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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De Manolo Caro hemos hablado ya. Y seguro, Sr. Lector, si su nombre no le suena familiar, sus películas sí. Sus títulos son tan sugerentes como sus filmes mismos: No se cortarme las venas o dejármelas largas, Amor de mis Amores, Elvira te daría mi vida, pero la estoy usando y la que hoy llega a salas y nos ocupa: La vida inmoral de la pareja ideal.

Manolo ha conseguido lo que prácticamente ningún otro director mexicano en años recientes, filmar una película por año. Y es que quizá usté no lo imagine, pero esa es una proeza en una industria como la nuestra.

Ha logrado, adémas, otra cosa, y es que ha hecho del suyo un sello indeleble, su peculiar forma de contar historias es ya marca propia, y esto convierte pues en un claro autor gústele a quien le guste y pésele a quien le pese. Y la cuestión en ese sentido es que definitivamente esto lo pone en un lugar privilegiado.

La vida inmoral de la pareja ideal es no sólo su filme mas reciente, pero también es el que lo ubica ya como un director veraz: a Caro le gusta divertirse y divertir.

El filme nos traslada a San Miguel de Allende, el hogar de Martina (interpretada por Cecilia Suarez, una de las actrices fetiche del realizador). Es precisamente ahí donde una tarde cualquiera se reencuentra con Lucio (Manuel García Rulfo, que para muchos será una cara nueva a la que yo recomiendo prestar atención, el señor trae mucho entre manos).

Lucio y Martina fueron novios en la adolescencia, de esos que te marcan para siempre, de esos que te llevan a conocer, probar y preguntar, Lucio y Martina estaban destinados a estar juntos, hasta que la vida decide lo contrario y, 25 años después, la casualidad los lleva a estar en el mismo lugar. Ahí empieza la historia que esta construida en dos tiempos: aquellos años mozos de la pareja donde la inocencia era reina, y la actualidad, esa donde prejuicios y frustraciones se han gestado ya.

Una de las características de los filmes de este director es su predilección por las historias corales, en otras palabras, aquellas en las que una buena cantidad de personajes hacen aparición en pantalla. Éste, en particular tiene una presencia vasta: además de los dos antes mencionados, Paz Vega, Andrés Almeida, Juan Pablo Medina, Mariana Treviño, Natasha Dupeyrón, Ximena Romo, Sebastián Aguirre, entre otros más.

En el caso además de esta cinta, el hecho de la pluralidad de personajes tiene una razón extra de ser y es que se trata de una comedia musical, el mismo director a dicho que de alguna manera éste es un recuento de su propio repertorio. Los musicales no son cosa fácil, Sr. Lector, y es que si bien es verdad que tuvieron un momento de gloria hace ya unos varios años, también lo es que, no necesariamente, es material para todo espectador (y para muestra un botón: sólo 10 películas de este género se han alzado con la estatuilla mas codiciada en Hollywood a lo largo de la historia).

Así pues, mientras vamos conociendo a detalle y a través de idas y venidas en el tiempo la historia de amor, la reconocemos también a través de la música que va poniendo ritmo a la relación.

La cinta es, como decía hace un rato, una divertida, que si bien tiene ciertos huecos narrativos y actorales, tiene también la virtud de hacérnoslo olvidar.

Júzguela usté, Sr. Lector.

urrutiaximena@gmail.com