Domingo 20.09.2020 - 11:09

Las lecciones del caso DSK

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Dominique Strauss-Khan, el director general del Fondo Monetario Internacional, era hasta hace unos días el aspirante más notorio para disputar, desde las filas del Partido Socialista, la presidencia de Francia.

DSK se estaba perfilando como un serio prospecto para suceder a Nicolás Sarkozy y devolver a los socialistas el poder.

Su historia y su prestigio, no exento de escándalos, lo colocaron en una posición envidiable y más aún cuando el recuerdo de Françoise Mitterrand vuelve por una mezcla de efeméride y de ausencia de figuras notables en la izquierda.

Todo esto se esfumó, al menos por el momento, en una habitación de hotel en New York.

DSK fue acusado de ataque sexual en contra de una empleada del hotel Sofitel y tendrá que enfrentar un juicio en Estados Unidos.

La víctima es una recamarera. Los primeros testimonios señalan que se trata de una mujer trabajadora y que cuenta con la solidaridad de sus colegas. Fue revisada y tenía heridas leves.

Su testimonio alertó a los oficiales de la Unidad de Víctimas Especiales de la Policía de Nueva York y decidieron proceder de inmediato.

Al margen de los pormenores policiales y del veredicto que al final determine un jurado, conviene detenerse en lo ocurrido y en cómo la información puede destruir una carrera política en días, si no es que en horas.

El caso recuerda que la política es un oficio bastante rudo, en el que las equivocaciones pueden tener un costo muy alto.

En París hay un serio debate sobre la presunción de inocencia, ya que la ley francesa prohíbe la difusión de imágenes de una persona en prisión preventiva.

Esto no aplica en otros países, como Estados Unidos, pero da cuenta de la extensión que puede tener el tema.

Pero la culpabilidad o la inocencia dejan de ser importantes, ya que pocos regresan airosos del tribunal de la opinión pública.

DSK pudo ser presidente de Francia y de ese tamaño es el problema que ahora se enfrenta y más aún porque el acusado fue uno de los reformadores más inteligentes del FMI.

La fragilidad de los hombres de poder, cuando aspiran a algo es un asunto que no se debe menospreciar.

DSK no es presa de guerra sucia, al menos todavía, pero su carrera está probablemente acabada y esto será utilizado por sus adversarios, inclusive los que tiene en su propio partido.

El poder, después de todo, es bastante escurridizo y más aún cuando se le cree al alcance de la mano.

Algunos medios franceses ya habían alertado sobre los lujos y el glamour poco medido de DSK. Estaba bajo la lupa y así seguiría por algún tiempo.

Las lecciones son varias, pero quizá la más contundente sea aquella de que no existe mayor debilidad que la de los políticos con una carrera en ascenso. Antes de la llegada, los obstáculos son cada vez mayores y más de uno se ha perdido por su propia irresponsabilidad o soberbia.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej