Las levas del narco

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Por:

Julián Andrade

El operativo de las fuerzas federales en el rancho El Sol, en las inmediaciones de Tanhuato y Encuandureo, estuvo muy lejos de ser un paseo.

El helicóptero recibió tres impactos de bala de fusiles R-15 y los sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) contaban con un lanzagranadas activo, capaz de perforar blindajes.

Se actuó rápido y se evitó una desgracia como la ocurrida hace unas semanas.

Le pregunté al comisionado Monte Alejandro Rubido respecto a las dudas que genera el saldo de la batalla: 42 de un lado y sólo un policía herido de muerte y sobre los protocolos de actuación en esos casos.

Me dijo que durante el enfrentamiento, y en diversas ocasiones, los oficiales conminaron a quienes estaban disparando a rendirse y deponer las armas.

Sólo tres de ellos lo hicieron y se encuentran internos en un penal de Nayarit.

Me explicó que la disparidad de bajas tiene que ver con la preparación, el entrenamiento permanente, el equipo, armas adecuadas, cascos y chalecos blindados con que cuentan los policías federales y la improvisación con la que actuaron quienes los enfrentaron.

El titular de la Comisión Nacional de Seguridad tiene claro, sin embargo, que fueron afortunados los policías que participaron en el operativo, porque la capacidad de fuego de los integrantes del CJNG se muestra en el decomiso de armamento: 38 armas largas, 2 armas cortas, un Barrett calibre .50 y el lanzagranadas.

También se aseguraron 84 cargadores y mil 282 cartuchos útiles, y una granada de fragmentación, y eso sin considerar los que fueron percutidos durante tres horas.

La polémica que se desató sobre el número de armas ocurrió porque se tomó como definitivo un corte que era preliminar (el viernes).

Una hipótesis: Es probable que la PF haya enfrentado a un grupo en el que había muchos sicarios de nuevo cuño, muchas veces secuestrados para ser integrados por la fuerza en las filas de la delincuencia.

Todos dispararon. Algunos de ellos saben que la vida de sus familias se pondría en riesgo si no obedecen de modo ciego a quienes los privaron de su libertad, como en la leva.

Prefieren morir que contrariar a capos que ya han demostrado que son capaces de cualquier atrocidad.

Esto es muy importante, porque puede dar pistas de lo que está ocurriendo con el grupo criminal y de la complejidad que habrá para enfrentarlo.

Ante el cerco que están sufriendo, buscan mano de obra en donde sea y quienes empuñan las armas son pandilleros, albañiles y jardineros ascendidos a labores de sicarios.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej