Las otras balas contra Salvador Cabañas

Las otras balas contra Salvador Cabañas
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A Salvador Cabañas, el goleador del equipo de futbol América, le dispararon en un bar porque en la ciudad de México, y en casi todo el país, lo que impera es la impunidad.

¿Quién permitió gente armada en el local? ¿Qué les hizo a los asesinos pensar que podían disparar y huir con facilidad, como lo hicieron? ¿Por qué no se verificó el cumplimiento de los horarios?

Una de las respuestas está en el sinnúmero de arreglos previos que son estructurales al funcionamiento de la vida nocturna en la capital del país.

Hace unos años el entonces asambleísta por el PAN Francisco Solís propuso el flexibilizar el horario de los antros. Algunos jefes delegacionales pusieron el grito en el cielo. “Se quiere pervertir a la juventud”, decían. Pronto se supo que el enojo era porque se acabaría el negocio de la extorsión contra los dueños de estos lugares, o por lo menos se le complicaría el exigir dinero. Al parecer les gustan leyes duras y difíciles de cumplir para poder cobrar una buena tajada y voltear la vista para otro lado.

Los bares tienen que cumplir con diversas medidas de seguridad, de protección civil y de higiene. En teoría son revisados por las autoridades con alguna regularidad. Lo cierto, y todo el mundo lo sabe, es que tienen que pagar, al margen y además de los derechos fiscales, para funcionar.

Después del incendio de la discoteca Lobohombo, donde murieron 21 personas, circuló una foto de las bailarinas del lugar apoyando un mitin del PRD. Vestidas de amarillo desfilaban por una calle del centro de la ciudad. En los primeros meses de 2000 las empleadas del local querían “honestidad valiente”. Era la cuota para funcionar sin salidas de emergencia. Las investigaciones revelaron que el dueño del local compraba protección y que ésta incluía su participación en movilizaciones.

El tema de fondo, antes y ahora, es el de la corrupción. Ahí se asoma toda la red de intereses criminales que propician la violencia y la inseguridad.

El crimen siempre va a existir. Cualquiera puede sufrir un percance, pero si se reducen los niveles de impunidad será más complicado que esto ocurra.

Salvador Cabañas fue, además del atentado en su contra, presa de negligencias innumerables. En el fondo son otro tipo de balas las que también se dispararon la madrugada del lunes en el Bar Bar.

Las autoridades deben detener y enviar a prisión a los responsables de estos hechos, pero nadie estará a salvo en tanto no se ataque a los problemas de fondo.

Es increíble y triste que uno de los mejores futbolistas del mundo no pueda tomar unos tragos sin arriesgar la vida.

juljard@yahoo.com.mx

agp