¿Por qué les quitaron el Face a Rafa y a Julión?

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Por:
  • bibiana_belsasso

Desde el pasado 9 de agosto, fecha en que se dio a conocer que Rafa Márquez y Julión Álvarez están incluidos en la lista de la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés), su vida se ha complicado. Aparecer en esa lista ha sido casi una muerte civil para ambos.

A partir de que la información fue divulgada, el gobierno de Estados Unidos ejecutó acciones contra los bienes del futbolista y del cantante, como congelar sus cuentas bancarias en la Unión Americana, confiscarles propiedades y les retiró su visa para entrar a ese país. Aunado a ello cortó todo acceso o relación comercial con empresas o ciudadanos estadounidenses, bajo pena de castigar a esas mismas empresas.

En este mundo global, casi todas las empresas importantes tienen relación con el sistema financiero de Estados Unidos. Y si alguna de ellas tiene relación con alguien que se encuentre en la lista del Tesoro de los Estados Unidos, las mismas incurren en responsabilidad. Tampoco lo pueden tener empresas financieras mexicanas, por un acuerdo firmado hace años entre la Secretaría de Hacienda de nuestro país y la OFAC. Por eso, el pasado 10 de agosto, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ordenó bloquear las cuentas de las 66 personas físicas y morales, que aparecían en la lista de personajes relacionados con el narcotraficante Raúl Flores Hernández.

El órgano de la SHCP giró un oficio a todas las instituciones financieras, como bancos, casas de cambio, casas de bolsa, para que dejen de operar con estas personas físicas y empresas; es decir, ya no pueden realizar ningún depósito ni retiro. Las cuentas han sido congeladas. La SHCP no prejuzga su situación legal, pero por los convenios existentes con Estados Unidos, está obligada a tomar esas medidas.

Para Álvarez esto representó la cancelación de cualquier presentación en el país del norte y que no podría obtener regalías de empresas de streaming como Spotify o iTunes. Como ambas empresas tienen operaciones con Estados Unidos, no pueden comercializar la música de Julión.

La disquera del cantante es Fonovisa Records, que es una compañía estadounidense que produce música en español. Es la misma disquera que representa a intérpretes famosos como Cristian Castro o Enrique Iglesias. Fue resolución de la disquera retirar la música de Julión de esas plataformas.

La decisión de Spotify y el portal YouTube fue dada a conocer la semana pasada, lo cual representa un duro golpe a Julión, pues dejó de funcionar la página julionalvarez.net, así como su espacio en Vevo (JAlvarezySuNrtnoVEVO), que contaba con más de un millón 700 mil suscriptores.

En el caso de Spotify, una empresa sueca, la salida de Álvarez se da como consecuencia del vínculo que mantiene con Facebook, la poderosa red social estadounidense, pues desde su plataforma se podía compartir música a otros usuarios.

Televisa anunció la cancelación de las grabaciones de la primera etapa de la temporada de La Voz Kids, en las que aparecía Álvarez como coach, aunque en diferentes programas presentó la cobertura de la conferencia de prensa que ofreció el cantante previo a su presentación en San Luis Potosí.

Julión ha dicho que podría seguir haciendo presentaciones en vivo, que le serían pagadas en efectivo, y por eso el fin de semana estuvo en San Luis Potosí. Puede hacer algunas, pero tendrá que ser dentro de circuitos marginales, más allá de que tendrá que tener un cuidado muy especial con la declaración de esos recursos ante el Sistema de Administración Tributaria y ante la Unidad de Inteligencia Financiera, porque existe un control muy estricto sobre el manejo de cantidades en efectivo en el país, por la ley de lavado de dinero.

Los conciertos tendrán que ser necesariamente en circuitos marginales porque todas las grandes empresas comercializadoras, como Ticketmaster, tienen relación con Estados Unidos y no pueden vender, por ejemplo, entradas para sus conciertos. Además, sus propias empresas, como Noryban Productos, Ticket Boleto o JCAM editora musical, también fueron incluidas en las listas de la OFAC.

Julión también ha dicho que aclarará las cosas y que pronto saldrá de la lista de la OFAC. Lo cierto es que hasta 2015, existían 105 casos de empresas o personas mexicanas que lograron salir de la “lista negra” (64 ciudadanos y 41 empresas). En promedio, se tarda entre cinco y seis años en presentar las pruebas necesarias para demostrar que no se tiene relación con algún criminal y en que el departamento del Tesoro revise la investigación. Se ha dicho en México que en el caso de Márquez podría haber una revisión que durará entre seis meses y dos años. Puede ser, pero hasta ahora no hay antecedentes de otros casos que se hayan resuelto tan rápido.

Sin juzgar sobre su responsabilidad real ante estas acusaciones, hay que insistir en un tema: estar en la lista de la OFAC estadounidense es una muerte civil, y eso están sufriendo Rafa y Julión.